Más de 20 personas murieron en el derrumbe de la fábrica de Lahore. Se cree que unos 150 trabajadores se encuentran todavía atrapados en los escombros.

Las familias esperan noticias de sus seres queridos atrapados entre los restos del edificio.

Los equipos de rescate buscan desesperadamente a los sobrevivientes.

Antes de la desgracia, los trabajadores habían avisado que la fábrica en Pakistán estaba en peligro de derrumbarse

05.11.2015

Los sindicatos afiliados a IndustriALL Global Union en Pakistán han informado que, antes del derrumbe de una planta de fabricación de polietileno que se produjo el día 4 de noviembre, los trabajadores habían advertido a la administración de la empresa sobre las fisuras que habían aparecido en ese edificio de cuatro pisos.

Hasta el momento, la tragedia ha cobrado la vida de 23 trabajadores y trabajadoras, pero unas 150 personas siguen atrapadas bajo los escombros del edificio de la fábrica en Lahore. Durante las operaciones de rescate se ha logrado sacar con vida a más de 80 trabajadores que se hallaban sepultados; algunos de éstos permanecen en estado crítico en el hospital.

Según las fuentes de IndustriALL, se ha sabido que días antes del derrumbe, los trabajadores dieron cuenta a la administración de la existencia de fisuras en el edificio, pero no se hizo nada a tiempo para evitar la tragedia.

Según información recibida, el edificio de la fábrica en cuestión, propiedad del fabricante de bolsas de polietileno Rajput Polymer, sufrió daños a consecuencia de un terremoto acaecido más de una semana atrás; además se estaban realizando obras de construcción en el edificio para agregar un cuarto piso, aparentemente sin permiso oficial.

Un testigo, que visitó la fábrica el 2 de noviembre, dijo haber notado daños en un tubo de escape porque poco a poco se estaba hundiendo la pared a la cual estaba sujeto. Cuando los trabajadores insistieron, presionando más a la administración respecto a sus preocupaciones, se llamó al dueño de la fábrica, quien, según se sabe, murió cuando se encontraba inspeccionando la fábrica en el momento del derrumbe.

Las personas que visitaron el lugar por la mañana después del derrumbe informaron a IndustriALL que los familiares de los trabajadores atrapados habían estado esperando toda la noche en el lugar para noticias sobre sus seres queridos.

Las autoridades involucradas en las operaciones de rescate desconocen el número exacto de personas atrapadas bajo los escombros, ya que, según se ha informado, ninguno de los trabajadores estaba registrado. Muchas personas también se alojaban en la fábrica, y es muy posible que los trabajadores del turno de noche hayan estado durmiendo en el interior del edificio cuando éste se derrumbó.

Los trabajadores han informado que se les pagaba menos del salario mínimo de 13.000 rupias al mes (US$ 122) y que trabajaban turnos de 12 horas.

En poco más de dos meses, ésta es la segunda vez que se ha tenido noticias del derrumbe de una fábrica en Lahore. En septiembre se cayó el techo de una fábrica de prendas de vestir, matando a cuatro trabajadores.

Refiriéndose a la tragedia más reciente registrada en Pakistán, Kahlid Mahmood, Director de la Labour Education Foundation de Lahore, señaló:

“Estos incidentes se producen porque en Pakistán no se realizan inspecciones adecuadas de las plantas de producción. Están matando a trabajadores y trabajadoras debido a que los dueños de las fábricas  buscan ahorrar dinero que debería haberse gastado para crear lugares de trabajo seguros. No hay voluntad política en el gobierno para implementar inspecciones de fábricas y otras leyes laborales. No había ningún sindicato en esta gran fábrica: si hubiera habido alguna representación sindical, los trabajadores se habrían hecho oír, por tanto se habrían salvado muchas vidas”.

Por su parte, Kemal Özkan, Secretario General Adjunto de IndustriALL, afirmó:

“Exigimos se realice una investigación completa, transparente e independiente sobre esta tragedia. Instamos al gobierno de Pakistán a tomar medidas inmediatamente para evitar que mueran más trabajadores en fábricas peligrosas”.