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Las Federaciones Sindicales Internacionales demandan un cambio de política en las instituciones financieras

08.09.2011 

Con la perspectiva de varios millones de pérdidas de empleo más en una nueva recesión económica mundial, las Federaciones Sindicales Internacionales instan a las instituciones financieras y al Grupo G20 de países a que pongan fin a su "destructivas y, en última instancia, contraproducentes políticas económicas que conducirán a un nuevo aumento mundial del desempleo".

MUNDO: En un amplio análisis de la crisis financiera mundial de 2008 y el riesgo de una nueva recesión en 2011, la Federación Internacional de Trabajadores de las Industrias Metalúrgicas y las Federaciones Sindicales Internacionales hermanas, así como la Confederación Sindical Internacional (CSI) y la Comisión Sindical Consultiva ante la OCDE (CSC) demandan cambios de actuación y de política en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que celebrarán sus reuniones anuales a nivel ministerial en Washington (Estados Unidos) del 23 al 25 de septiembre.

En la declaración de 12 páginas, los sindicatos exponen el caso de medidas que crean empleo y su apoyo a programas infraestructurales, atención de salud y educación, e inversiones relacionadas con el clima, en lugar de consolidación fiscal mediante recortes en los programas sociales que afectarán a los pobres y a los vulnerables, y corren el riesgo de crear una "generación perdida de niños y jóvenes con educación insuficiente e inadecuada".

Los déficit deben reducirse con medidas fiscales que tienen menos impacto en el empleo, y que ayudan a disminuir la desigualdad de ingresos, como la sustitución de impuestos uniformes por impuestos sobre la renta más progresivos. Se insta al fondo Monetario a que apoye la reestructuración de la deuda, incluidas reducciones de hipotecas de los hogares y el reescalonamiento de los desembolsos de deuda soberana en países con deudas insostenibles. Un impuesto sobre las transacciones financieras, como el que se aplica ya en Brasil, y que proponen Alemania y Francia, debe ayudar a financiar programas de recuperación con gran densidad de mano de obra y lograr los objetivos de desarrollo y financiación del medio ambiente.

Con el fin de evitar nuevas crisis financieras, los sindicatos instan a la Junta de Estabilidad Financiera creada después de la crisis de 2008, a las instituciones financieras internacionales y a sus países miembros a que regulen el sistema financiero dividiendo instituciones financieras que se han hecho demasiado grandes para caer, a aplicar controles sobre la economía financiera no bancaria en la sombra, los fondos de cobertura y las sociedades de fondos de inversión privados, y eliminar paraísos fiscales y regulatorios.

Los sindicatos señalan graves deficiencias, concretamente en la dependencia Doing Business del Banco Mundial y de la Corporación Financiera Internacional: "Los levantamientos populares en países del Oriente Medio y Africa del Norte han mostrado la falta de visión de marcos analíticos que ignoran fenómenos como el persistente y elevado desempleo, particularmente entre los jóvenes; la exorbitante desigualdad de ingresos; la concentración de la riqueza de la explotación de los recursos naturales, la industria, el comercio y las finanzas en unas pocas manos, que a menudo da lugar a la privatización de activos estatales; la falta de libertad sindical y de expresión y la represión política.
Algunos de los países cuyos regímenes han sido derrocados fueron considerados grandes realizadores mundiales por Doing Business del Banco Mundial, o declarados por el Fondo Monetario Internacional como paladines de logros macroeconómicos ejemplares. Por ejemplo, en febrero de 2011, la Junta Ejecutiva del Fondo declaró que "acogía con satisfacción los magníficos resultados macroeconómicos y los avances en el mejoramiento de la función del sector privado y el apoyo al crecimiento en la economía no petrolera [y] ... felicitaba a las autoridades por su ambicioso programa de reformas".

Un ejemplo contrario, destacado por los sindicatos mundiales, es Brasil, "anteriormente uno de los países con mayores desigualdades del mundo, donde el mejor acceso a la educación, el aumento de las prestaciones estatales a los pobres y la subida de los salarios mínimos han contribuido a reducir las desigualdades de ingresos en el último decenio".

Léase el texto completo de la Declaración de  las Federaciones Sindicales Internacionales a las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, en Washington.

Declaración de las Federaciones Sindicales Internacionales a las reuniones anuales de 2011 del FMI y el Banco Mundial, Washington, 23-25 de septiembre de 2011 (pdf)

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