Sindicatos solidarizan con Lula

15.12.2016

En el 2º Congreso de IndustriALL Global Union, celebrado en Rio de Janeiro, los representantes de unos 300 sindicatos aprobaron por unanimidad una resolución por la cual manifiestan su apoyo al ex presidente Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva, deplorando a la vez los ataques contra la clase trabajadora de Brasil.

PERFIL

Pais: Brazil

Texto: Léonie Guguen

www.brasiljustopratodos.com.br

La presidenta democráticamente elegida de Brasil, Dilma Rousseff, fue depuesta del gobierno por un golpe de derecha dirigido por Michel Temer en mayo de este año. Desde entonces, se han venido debilitando los derechos de los trabajadores en el país y se ha intensificado la persecución contra Lula.

"El gobierno de facto está eliminando todo el progreso que hemos logrado en los últimos 12 años. No tiene respeto por la democracia, por las mujeres, ni por los jóvenes. Debemos defender nuestros derechos. Necesitamos vuestro apoyo", dijo Lucineide Varjão, Presidenta de la Federación brasileña de trabajadores químicos (CNQ/CUT) al proponer la resolución.

Desde que tomó el poder, Temer ha venido recortando los programas sociales en Brasil. Los integrantes del gabinete nombrado por Temer son todos hombres: la última vez que se produjo una situación de esta naturaleza fue en 1979.

Jaoao Paulo Da Costa Cunha, del sindicato brasileño de trabajadores metalúrgicos CNTM, señaló al respecto: "Bajo el actual gobierno de Brasil,  se están destruyendo los derechos sociales de los trabajadores y trabajadoras.  Se ha propuesto que el Congreso Nacional apruebe la reforma laboral; esta reforma en cuestión, de ser aprobada, generalizaría la externalización, en perjuicio de los derechos de los trabajadores. Necesitamos contar con la solidaridad y el apoyo de todos los sindicatos afiliados a IndustriALL".

Al dirigirse a los presentes en la ceremonia inaugural del Congreso de IndustriALL, Lula afirmó:

“En Brasil estábamos logrando auténticos avances, creando buenos puestos de trabajo, y desarrollando una economía fuerte y sostenible. Pero el golpe de la derecha amenaza con deshacer todos los avances logrados.

“Tenemos que aprovechar las oportunidades democráticas que todavía están al alcance. Tenemos que luchar por los derechos que hemos logrado, y demostrar al mundo que las cosas se pueden hacer de otra manera”.

En el Congreso de IndustriALL, los afiliados resolvieron unirse a la campaña de la CSI para defender al ex presidente Lula contra los abusos legales perpetrados contra él en Brasil, y también denunciar los poderosos intereses creados que buscan limitar su libertad de acción política.

Lula nació en la pobreza, y a los 14 años pasó a ser trabajador metalúrgico. Como dirigente del sindicato de metalúrgicos ABC, encabezó una ola de huelgas en la década de 1970, a consecuencia de lo cual fue encarcelado bajo la dictadura militar. Fue uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores en 1980 y se convirtió en el presidente más popular del Brasil, introduciendo cambios sociales que sacaron de la pobreza a 30 millones de personas y promovieron prosperidad económica.

Cuando dejó el cargo en enero de 2011, sus índices de popularidad personal habían alcanzado el 80%, los más altos que jamás se habían registrado en Brasil.

Sin embargo, la popularidad de Lula se convirtió en una amenaza para los promotores del neoliberalismo en Brasil, que se han embarcado en una campaña implacable para socavarlo. En los últimos 12 meses, Lula se ha visto obligado a dar testimonio cinco veces a la Policía Federal y a la Procuraduría General de la República. En marzo de este año lo sacaron a la fuerza de su casa, llevándolo en forma ilegal para ofrecer declaraciones en la comisaría.

Se han promulgado 38 órdenes de allanamiento e incautación dirigidas a las casas de Lula, de su familia, de empleados de su instituto, y de sus asociados. Agencias estatales han filtrado a la prensa detalles de sus antecedentes bancarios y fiscales, como así también los de su familia, del Instituto Lula y de su empresa de oratoria pública. Le han intervenido su teléfono y se han entremetido en sus comunicaciones por Internet; su familia, y también sus abogados, han sido víctimas del mismo tipo de acoso.

A pesar de que no hay evidencia de que Lula ha cometido delito alguno, el Ministerio Público, respaldado por Temer, continúa con los cargos contra él y su esposa con relación a la investigación sobre corrupción en la petrolera estatal Petrobras.

En octubre de 2016, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas informó que estudiará las acusaciones contra Sergio Moro, el juez principal de la investigación sobre Petrobras, quien supuestamente "violó el derecho de privacidad de Lula, su derecho a no ser detenido arbitrariamente y su presunción de inocencia".

Un nuevo movimiento de sindicatos, partidos políticos y de la sociedad civil ha hecho un llamado para que en Brasil se establezca justicia para todos y para Lula, con el fin de reestablecer la democracia y poner fin a la persecución política contra Lula.

Lula sigue siendo el favorito para ganar las elecciones presidenciales en 2018. Pero si le encontraran culpable de corrupción, no podrá postular como candidato.

Vea este enlace para inscribirse en la campaña de la CSI y solidarizar con Lula:

www.standwithlula.org.