Jump to main content
IndustriALL logotype

Vidas miserables en Filipinas

22 March, 2016Según testimonios de las trabajadoras y trabajadores del sector textil y de la electrónica en la región de Cavite en Filipinas, quienes laboran en estas áreas no hacen más que sobrevivir, corriendo un alto riesgo de caer en la miseria.

A finales de 2015, IndustriALL efectuó una breve consulta sobre el impacto social del trabajo precario en la zona franca de Cavite en Filipinas. Se entrevistó a 24 trabajadores y trabajadoras entre 18 y 40 años, que laboran en 17 empresas diferentes; también se consultó a dirigentes sindicales y comunitarios. De las personas entrevistadas, 16 eran mujeres y ocho hombres. Casi la mitad de ellos tenía entre 20 y 30 años de edad. La mayoría de estos trabajadores y trabajadoras no era originaria de la provincia de Cavite.

Dos tercios de los entrevistados trabajaban en la industria de la confección y el resto en el sector de la electrónica. Todos los encuestados habían sido contratados directamente por las empresas mediante contratos de trabajo a corto plazo; cinco habían sido enganchados por agencias.

Todos estos trabajadores y trabajadoras ganaban solamente lo suficiente para sobrevivir. Percibían el salario mínimo regional, PHP 340 (US$ 7) por día. Estudios anteriores habían demostrado que esta cantidad dista mucho de constituir un salario digno.

Las y los trabajadores permanentes perciben el mismo salario mínimo, pero reciben beneficios que no se conceden a los trabajadores/as precarios. Por otra parte, se sabe que si alguna empresa se halla en dificultades económicas, son los trabajadores y trabajadoras temporarios sus primeras víctimas. Los días de trabajo se reducen a tres días a la semana o se anulan los contratos de trabajo. Además, los trabajadores con contrato a corto plazo también tienen que pagar cada cinco meses por los documentos que se les exige para poder trabajar.

Muchos de las/los trabajadores entrevistados informaron que envían la mayor parte de sus salarios a sus familias en sus lugares de origen. Lo que queda de sus ingresos apenas les cubre sus necesidades diarias. Los trabajadores y trabajadoras precarios y aquellos que están sujetos al salario mínimo aprovechan cualquiera oportunidad para ganar un sueldo adicional trabajando horas de sobretiempo.

Las trabajadoras y trabajadores precarios, para economizar, se ven obligados a no adquirir artículos de primera necesidad. Por lo general viven en pensiones muy pequeñas y estrechas. Las trabajadoras y trabajadores entrevistados dijeron que ahorraban principalmente en comida. A menudo, estos trabajadores/as suelen comprar alimentos ya preparados, que se pueden guardar y utilizar para el desayuno o el almuerzo del día siguiente. En general sólo comen vegetales una vez a la semana. Algunos andan desde su casa al trabajo para ahorrar en gastos de transporte.

Los jóvenes trabajadores y trabajadoras entrevistados quieren formar su propia familia. Pero como es ya sobradamente difícil que puedan cubrir sus gastos siendo solteros/as, suelen retrasar sus proyectos de tener familia. Las trabajadoras precarias postergan tener más hijos. A veces las trabajadoras precarias de fuera de la región de Cavite tienen que dejar a sus hijos durante largo tiempo con sus familias en la provincia de donde vienen. Si quedan embarazadas, a veces tienen que dejar de trabajar porque la empresa no renovará su contrato.

Para las y los trabajadores precarios que tienen su domicilio fuera de la región de Cavite, es imposible ahorrar dinero y es habitual que se endeuden en base a salarios futuros. Se da frecuentemente el caso de que las tarjetas bancarias son entregadas a los acreedores de los trabajadores. Cerca de la zona franca, abundan las casas de empeño, usureros, e instituciones de crédito.

Las trabajadoras y trabajadores precarios a menudo se sienten solos y aislados. Las personas entrevistadas decían que en sus lugares de trabajo se sienten como ciudadanos de segunda clase. No les concedían licencia por enfermedad ni para tomar vacaciones como lo hacen las/los trabajadores permanentes. En algunos casos tuvieron que pagar por su propio uniforme. Decían que se sienten intimidados por los trabajadores de planta. Tienen que tratar a sus propios compañeros de “señor o señora”.

Los dirigentes comunitarios en las proximidades de la zona franca dicen que los trabajadores y trabajadoras no regulares frecuentemente se consideran a sí mismos como personas ajenas. A menudo piensan dos veces antes de participar en actividades recreativas - prefieren permanecer en su residencia o realizar trabajo de sobretiempo.

Con el apoyo de un proyecto con financiamiento externo para combatir el trabajo precario, los afiliados de IndustriALL en Filipinas están realizando una campaña en favor de un proyecto de ley para limitar el trabajo precario.