Informe de expertos señala que se podría haber evitado el desastre en la mina de Soma

Informe revela trampa mortal en la mina de Soma

02.10.2014

En un informe oficial, severamente crítico, sobre el desastre en la mina de Soma en Turquía, recientemente se ha denunciado una serie de prácticas negligentes y profundo desinterés por la seguridad de los trabajadores. El documento en cuestión, que es muy completo, demuestra que los sensores de alerta no eran tomados en cuenta, que se falsificaban los informes de seguridad, y que los sistemas de ventilación eran defectuosos. 301 mineros murieron en la tragedia que se registrara en mayo de este año.

Este informe realizado por expertos, que fue esperado con gran expectación por mucha gente, consta de 126 páginas. Fue encargado por el Fiscal de Turquía; en él se señala claramente que esta trampa mortal se podía haber evitado. Aunque en relación a esta tragedia ya se encuentran bajo detención ocho administradores de alto nivel de la empresa de explotación de la mina, el informe culpa a casi todos los involucrados, incluyendo a burócratas ministeriales, con la excepción de los mineros mismos. "El único grupo inocente son los trabajadores", dice el informe.

La mina de Soma es propiedad de una compañía estatal, Turkish Coal Enterprises (TKI); las faenas de minería son realizadas por una empresa privada, Soma Kömür İşletmeleri A.Ş.

Los investigadores que elaboraron este informe obtuvieron datos de los sistemas de alerta y de seguridad en la mina durante los tres meses antes de la tragedia, que se produjo el 13 de mayo de este año. El informe señala que a pesar de la fluctuación de las lecturas del nivel de monóxido de carbono y temperaturas excesivamente altas antes del accidente, los mineros siguieron trabajando.

Uno de los puntos de mucha preocupación lo constituye el hecho de que los inspectores también encontraron que la mayoría de los registros de seguridad no coincidían con las lecturas de los sensores. Los habían falsificado con mucha frecuencia. En algunos casos, se había introducido registros de seguridad copiados de la semana anterior. Los inspectores encontraron 48 sensores de gas y 19 de monóxido de carbono, pero muchos estaban rotos y no había calibración adecuada. Incluso los que se estaban usando no se calibraban para medir adecuadamente los niveles de gas.

Según el informe, “Los sensores de medición de gas que se habían instalado para llevar un control del aire en la mina habían alertado sobre el peligro al inicio del accidente, pero el aviso no fue tomado en cuenta por los funcionarios de la compañía”.

Cuatro días después del desastre, los inspectores encontraron que los niveles de monóxido de carbono subterráneos estaban todavía en 500 ppm, nivel que pone la vida en peligro, y que es diez veces mayor que la exposición máxima recomendada de 50 ppm. El informe indica también que los mineros que trabajan en condiciones de elevada exposición al monóxido de carbono deben, imprescindiblemente, usar máscaras de gas, sin embargo tampoco se revisaba las máscaras con regularidad. De acuerdo con los informes de autopsia, un 85% de los fallecimientos se debió a intoxicación por monóxido de carbono.

Un problema fundamental fue que el sistema de ventilación era inapropiado en vista de la rápida expansión de la mina en los últimos años y no se había adaptado para responder a las nuevas condiciones. Los planes de ventilación para la mina ni siquiera correspondían al sistema subterráneo real de ventilación.

El informe señala que, de hecho, la muerte de los mineros se aceleró debido a la mala ventilación, ya que no fue capaz de revertir el flujo de monóxido de carbono bajo tierra, creando cámaras de gases mortales. El informe en cuestión también señala que en las faenas de rescate el sistema de ventilación fue un "factor muy peligroso".

Por otra parte, se critica los defectuosos sistemas de comunicación porque no funcionaban o no cumplían con las normas requeridas para operaciones subterráneas. No hubo ningún plan de evacuación, ni capacitación profesional obligatoria para los trabajadores en materia de salud y seguridad.

Después del desastre en la mina de Soma, Kemal Özkan, Secretario General Adjunto de IndustriALL Global Union, encabezó una visita de solidaridad internacional a Turquía. En esa ocasión, señaló:

 “Es increíble la falta de interés en la seguridad de los mineros por parte de los propietarios, la administración y el gobierno. Se ha sacrificado la vida de las personas para defender las mentiras. En una implacable política en busca de lucro, no tomaron en cuenta las advertencias de los sensores, se falsificaron los informes de seguridad, y los sistemas de ventilación resultaron fatalmente defectuosos. A consecuencia de esto, el homicidio industrial en Soma causó la muerte de 301 mineros, dejando a 432 niños sin padres. El informe es una vergüenza para la industria minera de Turquía.”

Después de que Soma Kömür İşletmeleri A.Ş.  se encargara de las operaciones en 2009, se impuso un programa de minería extremadamente intensiva, a consecuencia de lo cual la producción aumentó 2,5 veces más de lo previsto. Para mayo de 2014, la compañía pudo sacar 15 millones de toneladas de carbón, cuya producción se tenía prevista para marzo de 2017. El informe dice: "Consideramos que este dato confirma los reclamos o denuncias de los trabajadores, que señalaban que la carga de trabajo era muy intensiva, y que había mucha presión para aumentar la producción."

Otro informe sobre el desastre de Soma, realizado por la Asociación Turca de Cámaras de Ingenieros y Arquitectos TMMOB, afirma que: "La razón de la carnicería registrada es la privatización, la mercantilización y las políticas de externalización que se han impuesto en los últimos 12 años en el sector de la minería y también en el área de la salud y seguridad".

El informe de los expertos, que será utilizado por el Fiscal del Estado para la formulación de cargos penales, identifica a los individuos que considera culpables del accidente. La larga lista incluye al empleador; representantes de los empleadores; el supervisor permanente; el supervisor técnico; todos los supervisores de turno encargados de seguridad; todos los expertos en seguridad; el ingeniero responsable de ventilación subterránea; los empleados responsables de registrar los datos de los sensores; el ingeniero jefe de control de TKI y todos los ingenieros de control de TKI; el director general de asuntos mineros; todos los representantes de la dirección general de asuntos mineros; y los inspectores del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

El informe concluye: "Nuestro grupo considera que hubo muchas prácticas negligentes y deficiencias, y que, por último, se podría haber evitado este accidente."

Para mayor información, rogamos contactar a:

Leonie Guguen, Encargada de Comunicaciones, IndustriALL Global Union

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