“Impusieron un cierre patronal contra mi familia”

La empresa Imerys impone cierre patronal a trabajadores/as de producción de talco en Montana, EE.UU.

13.09.2018

Treinta y cinco miembros del sindicato local D239 de los Boilermakers en Three Forks, Montana, han sido excluidos de una planta de talco Imerys desde el 2 de agosto de 2018, después de rechazar las proposiciones de la compañía durante las conversaciones del convenio colectivo, reduciendo las prestaciones sociales y socavando las condiciones de trabajo. Entre otras exigencias, la empresa quiere congelar las pensiones de beneficios definidos, terminar con las bonificaciones de atención médica para jubilados en el futuro y destruir la protección establecida por antigüedad de servicio.

Desde mayo, la International Brotherhood of Boilermakers, organización afiliada a IndustriALL Global Union, ha estado tratando de llegar a un acuerdo con Imerys Talc America, propietario de la planta de Three Forks. Lamentablemente, la compañía ha demostrado indiferencia absoluta hacia sus empleados y exige recortar los beneficios para los trabajadores/as, a pesar de que esta planta específica le ha proporcionado mensualmente más de $1 millón en ganancias.

El Presidente del sindicato local D239 de los Boilermakers, Randy Tocci, quien lleva 38 años trabajando para la fábrica de talco de Three Forks, señaló:

“Es importante entender que bajo el nuevo convenio no buscamos nada nuevo ni ‘aumento’ de ninguna naturaleza.

“En realidad, lo que Imerys ofreció repetidamente eliminaría los beneficios para las personas que llevan décadas trabajando esforzadamente para esa planta, confiando que la empresa les iba a entregar esas prestaciones. Nos han impuesto este cierre patronal por motivos de simple avaricia corporativa, nada más”.

Tocci explicó que el sindicato enfrentó problemas con la administración por primera vez en 2011, cuando la multinacional francesa Imerys adquirió el Grupo Luzenac, filial de la enorme empresa minera Rio Tinto. Además de la planta de Three Forks, Imerys adquirió otra fábrica de talco en Sappington y la mina de talco Yellowstone cerca de Ennis. En la actualidad, Imerys es propietaria de 270 plantas industriales en 50 países del mundo, empleando a 18.300 trabajadores/as.

El piquete de los trabajadores y trabajadoras víctimas del cierre recibió una visita del gobernador de Montana, Steve Bullock, quien escribió una carta a Giorgio La Motta, gerente general de Imerys Talc North America, solicitando se pusiera fin al cierre patronal y la reanudación de las negociaciones. El senador estadounidense Jon Tester también visitó a los trabajadores/as. El senador estadounidense Steve Daines y otros políticos han expresado igualmente su apoyo a los miembros del D239. También se ha recibido mucho apoyo de la comunidad local, organismos laborales locales y estatales, sindicalistas de todas partes de Estados Unidos, de IndustriALL Global Union y de otros sindicatos mundiales.

El Código de Conducta de la compañía, publicado en su sitio web, dice que "Imerys respeta y promueve la dignidad, el bienestar y los derechos de los empleados del Grupo, sus familias y sus comunidades de residencia, así como los de otras personas implicadas en las actividades del Grupo". Además, en su sitio web, refiriéndose a su enfoque social, la empresa señala que "Desarrolla las capacidades profesionales y personales de nuestros empleados, les proporciona los beneficios correspondientes, promueve la diversidad en el lugar de trabajo y mantiene las relaciones laborales fomentando un ambiente de respeto mutuo".

Matthias Hartwich, Director del Sector de Materiales de IndustriALL Global Union, comentó al respecto:

“Imerys hace declaraciones sobre el respeto de los derechos y el bienestar de sus empleados, prometiendo beneficios apropiados y relaciones laborales basadas en el respeto mutuo. Sin embargo, estas declaraciones carecen de significado real si la administración de Montana no termina el cierre patronal, reiniciando las negociaciones de buena fe. Instamos a la administración corporativa a que recuerde su propio código de conducta a sus directivos en Estados Unidos. La situación actual es inaceptable, y esta conducta no es apropiada para una multinacional francesa con conciencia social”.