La fuerza sindical se une a la presión de las marcas en Bangladesh

12.02.2015

Resulta difícil ser dirigente sindical en Bangladesh. Para los representantes de BIGUF, sindicato afiliado a IndustriALL, en la fábrica Global Garments en Dhaka, también ha significado persecución e incluso ataques violentos contra algunos sindicalistas.

El Grupo Azim es uno de los más importantes e influyentes empresarios de Bangladesh. Dicha corporación se ha negado sistemáticamente a reconocer a los sindicatos en la fábrica Global Garments.

Los representantes sindicales han sido víctimas de hostigamiento, y falsas acusaciones, incluso con violencia física. Una grabación de circuito cerrado de TV efectuada en noviembre de 2014 muestra dos instancias separadas donde mujeres dirigentes sindicales fueron golpeadas brutalmente por matones.

Ante esta violencia, la policía no tomó ninguna medida. En un intento de poner fin a este acoso y conducta antisindical, Workers United, organización norteamericana afiliada a IndustriALL Global Union, tomó medidas al respecto, comunicándose con las marcas estadounidenses compradoras de productos de la mencionada fábrica de Global Garments en Bangladesh.

Gracias a las negociaciones realizadas, las marcas suspendieron nuevos pedidos o la reanudación de la producción hasta que Azim reconozca al sindicato en el lugar de trabajo.

En diciembre se llegó a un acuerdo por el cual el sindicato tiene derecho de representar a los trabajadores y trabajadoras en la fábrica, señalando que la administración de la fábrica y los sindicatos están “trabajando en conjunto con buena fe para establecer un ambiente amistoso”. Se llegó a un nuevo convenio a principios de este mes.

Jeff Hermanson de Workers United afirmó al respecto:

“Esta lucha ha sido larga y compleja, y falta mucho para que termine. Con nuestra acción colectiva hemos logrado una tregua temporal, y esperamos haber ayudado a salvar al GGLWU y al GTLWU, evitando su destrucción”.

Las marcas también se han comprometido a establecer una comisión bipartita con Workers United y el Centro de Solidaridad, con el fin de realizar visitas regulares a las fábricas de Azim, vigilando para que se apliquen los acuerdos y para ayudar a fomentar un mejoramiento de las relaciones laborales.

Por su parte, Monika Kemperle, Secretaria General Adjunta de IndustriALL, dice que el caso Azim es el más reciente de un número cada vez mayor de casos de hostigamiento contra los sindicatos.

Estos ataques sistemáticos contra los sindicatos son cada vez más violentos, y destinados a destruir los sindicatos a nivel de fábricas. Este hecho, junto con el rechazo arbitrario, cada día en aumento, de solicitudes de registro de los sindicatos, indica un cambio de actitud de parte de los empresarios y del gobierno, que tratan de frenar la constante sindicalización de trabajadores y trabajadoras de la confección después del derrumbamiento de Rana Plaza.

Es inaceptable que se intente eliminar la libertad sindical; IndustriALL seguirá apoyando la valiente actitud de los representantes sindicales que luchan por un mejor lugar de trabajo.

Jeff Hermanson terminó diciendo lo siguiente:

“Esperemos que esta resolución tenga un impacto amplio, demostrando que no tendrá éxito el uso de la violencia contra los sindicalistas. Todo lo contrario: a consecuencia de esas políticas agresivas y antisindicales, aquellas empresas que utilizan la violencia sufrirán gran daño a su reputación, enfrentándose a la posible destrucción de su negocio”.