Restos del barco petrolero donde se registró una explosión y un incendio, donde murieron 28 personas. Cuatro trabajadores siguen desaparecidos y más de cuarenta resultaron heridos. Foto: IndustriALL/Amar Guriro

Restos del barco petrolero donde se registró una explosión y un incendio, donde murieron 28 personas. Cuatro trabajadores siguen desaparecidos y más de cuarenta resultaron heridos. Foto: IndustriALL/Amar Guriro

Babul Khan perdió a dos de sus cuatro hijos en la tragedia en el astillero de desguace de Gadani el 1o de noviembre de 2016. Foto: IndustriALL/Amar Guriro

Babul Khan perdió a dos de sus cuatro hijos en la tragedia en el astillero de desguace de Gadani el 1o de noviembre de 2016. Foto: IndustriALL/Amar Guriro

Zaloo, de 38 años, muestra el carnet de identidad de su hijo de 18 años, Noor Bux, que pereció en el incendio del petrolero. Foto: IndustriALL/Amar Guriro

Zaloo, de 38 años, muestra el carnet de identidad de su hijo de 18 años, Noor Bux, que pereció en el incendio del petrolero. Foto: IndustriALL/Amar Guriro

El trabajador de desguace de barcos Naseeb Gul, de pie en el interior del petrolero quemado, señalando donde la explosión rompió el buque. Foto: IndustriALL/Amar Guriro

El trabajador de desguace de barcos Naseeb Gul, de pie en el interior del petrolero quemado, señalando donde la explosión rompió el buque. Foto: IndustriALL/Amar Guriro

Mir Hasan Gadani, de 18 años, aunque resultó gravemente herido en la explosión, dice que no tiene otra opción sino volver a trabajar en el astillero de desguace de Gadani. Foto: IndustriALL/Amar Guriro

Mir Hasan Gadani, de 18 años, aunque resultó gravemente herido en la explosión, dice que no tiene otra opción sino volver a trabajar en el astillero de desguace de Gadani. Foto: IndustriALL/Amar Guriro

El Secretario General Adjunto de la NTUF, Nasir Mansoor, se halla al frente de una campaña para mejorar las terribles condiciones laborales que imperan en la industria de desguace de barcos de Pakistán. Foto: IndustriALL/Amar Guriro

El Secretario General Adjunto de la NTUF, Nasir Mansoor, se halla al frente de una campaña para mejorar las terribles condiciones laborales que imperan en la industria de desguace de barcos de Pakistán. Foto: IndustriALL/Amar Guriro

Restos del barco petrolero donde se registró una explosión y un incendio, donde murieron 28 personas. Cuatro trabajadores siguen desaparecidos y más de cuarenta resultaron heridos. Foto: IndustriALL/Amar Guriro Babul Khan perdió a dos de sus cuatro hijos en la tragedia en el astillero de desguace de Gadani el 1o de noviembre de 2016. Foto: IndustriALL/Amar Guriro Zaloo, de 38 años, muestra el carnet de identidad de su hijo de 18 años, Noor Bux, que pereció en el incendio del petrolero. Foto: IndustriALL/Amar Guriro El trabajador de desguace de barcos Naseeb Gul, de pie en el interior del petrolero quemado, señalando donde la explosión rompió el buque. Foto: IndustriALL/Amar Guriro Mir Hasan Gadani, de 18 años, aunque resultó gravemente herido en la explosión, dice que no tiene otra opción sino volver a trabajar en el astillero de desguace de Gadani. Foto: IndustriALL/Amar Guriro El Secretario General Adjunto de la NTUF, Nasir Mansoor, se halla al frente de una campaña para mejorar las terribles condiciones laborales que imperan en la industria de desguace de barcos de Pakistán. Foto: IndustriALL/Amar Guriro

Lo peor de lo peor: el trabajo de desguace de buques en Pakistán

28.12.2016

Sólo los más desesperados arriesgan sus vidas trabajando en los astilleros de desguace de buques en Pakistán, industria caracterizada por el peligro y explotación de sus trabajadores.

Babul Khan, un desconsolado padre de dos de las víctimas que perdieron sus vidas en la explosión e incendio ocurridos el 1o de noviembre de 2016, al ser entrevistado en su hogar compuesto de dos pequeñas chozas, en medio del dolor que le embargaba, dijo que sus hijos, Ghulam Hyder (18), y Alam Khan (32), se hallaban realizando labores de desmantelamiento en un buque petrolero en el astillero de desguace de Gadani en Pakistán. Allí ocurrió una enorme explosión, seguida de un gran incendio que envolvió en llamas el buque durante dos días.

Usando baldes para vaciar petróleo de uno de los tanques de la nave, Alam y su hermano Ghulam fueron atrapados por el incendio y la explosión. Alam fue internado en el hospital con 100% de quemaduras en su cuerpo. En sus últimas horas de terrible dolor, agradeció a los pescadores que lo rescataron del mar junto a otros compañeros de trabajo. Su hermano Ghulam murió quemado en el barco.

“Siento la muerte de mis hijos como si me hubieran roto los dos brazos”, dice Khan. Ghulam y Alam, quien tenía un hijo, eran el único sostén de la familia de siete personas que viven en la aldea de Gadani Morr.

Noor Bux, de 18 años, era otro trabajador de la misma aldea que también murió envuelto en llamas del incendio en el buque petrolero. Era el único sostén de una familia de diez personas. Su madre Zaloo mira tristemente su carnet de identidad. Dice llorando: “Estoy indignada y destrozada. Siento tanto dolor y nadie me está ayudando”.

Según las cifras oficiales, murieron 28 personas en el desastre de Gadani, que a nivel mundial es el tercer astillero de desguace del mundo. Cuatro trabajadores siguen desaparecidos y más de cuarenta resultaron heridos. Sin embargo, nadie sabe a ciencia cierta cuántos trabajadores se hallaban a bordo del buque en el momento de la explosión e incendio.

La noche anterior a la explosión, Sherdade, de 24 años, se dirigió al astillero de Gadani, junto con otros trabajadores de su aldea. Por la mañana, su familia se enteró del incendio. Fueron corriendo al lugar, pero no pudieron encontrarlo. Buscaron en los hospitales de cuatro ciudades diferentes, recorrieron las morgues locales e hicieron averiguaciones con otros trabajadores, pero no encontraron rastro de Sherdade.

Su madre, Allah Dini, señaló: “Estamos indignados. El gobierno debería ayudarnos a encontrar su paradero, por lo menos deben encontrar su cadáver. No nos vamos a convencer que ha muerto hasta que nos entreguen su cadáver”.

Normas laborales más bajas que en ninguna parte

En una industria que es considerada la más peligrosa del mundo, el astillero de desguace de Gadani es el peor de los peores. Emplea a unos 12.000 trabajadores, ninguno de los cuales cuenta con registro oficial. A pesar de la magnitud del astillero, no hay colonias residenciales para los trabajadores de Gadani. Muchos viven en pequeñas casuchas improvisadas que se han armado con los desechos de madera que se han recuperado de los barcos. No hay aseo ni instalaciones de lavado, así que deben orinar y bañarse al aire libre. Muchos trabajadores tienen niños, pero en el lugar no hay escuelas. Tampoco hay agua potable, así que los trabajadores tienen que gastar una gran parte de sus pobres salarios para comprar agua de un camión cisterna que llega de lejos. La alternativa es usar el agua contaminada de los pozos que produce enfermedades.

Naseeb Gul, de sesenta años, ha estado trabajando como jornalero en el astillero desde 2009, pero no figura en los registros oficiales de Gadani. Cuando trabaja, le pagan PKR 750 (equivalente a US$ 7) por una jornada de ocho horas, seis días a la semana.

Gul es miembro del Sindicato de Trabajadores de Desguace de Buques de Gadani, que está afiliado a IndustriALL Global Union a través de la Federación Sindical Nacional de Pakistán (NTUF). Gul señala que la empresa no provee equipos de seguridad a sus trabajadores, quienes se ven obligados a comprar de su bolsillo su indumentaria de trabajo, zapatos y cascos: “Éste es un trabajo muy peligroso. No nos pagan lo suficiente para hacer un trabajo arriesgado. Además, no hay seguridad laboral ni protección, y las condiciones de trabajo son malísimas”.

Gul dice que los trabajadores de desguace de barcos no reciben ningún entrenamiento sobre cómo trabajar en el buque ni les explican cómo llevar a cabo procesos de desguace de buques como la extracción de combustible y de gas.

Auge de la industria de desguace de barcos

A diferencia de la construcción naval, la industria de desguace de barcos está en auge y se cree que va a triplicar en los próximos 25 años. Pero con el precio mundial del acero actualmente tan bajo, la tendencia es que los propietarios de buques, corredores y empresas de desguace, para obtener mayores beneficios, están enviando sus naves a los astilleros que cuentan con la mano de obra más barata. No figuran para nada la salud y seguridad de los trabajadores, ni la contaminación ambiental causada por prácticas peligrosas de reciclaje.

Además del poco equipo de seguridad y formación inadecuada, los trabajadores de los astilleros de desguace enfrentan múltiples riesgos, como es la exposición al asbesto y otras sustancias tóxicas, electrocución, quemaduras, caída o aplastamiento bajo grandes placas de acero durante el desmantelamiento de los buques.

No es coincidencia que la mayoría de los trabajadores dispuestos a trabajar en Gadani provengan las regiones más pobres de Pakistán.

Después del incendio, el astillero de Gadani fue cerrado por un mes. Se ha vuelto a abrir, pero las condiciones de trabajo no han mejorado. Las autoridades de Pakistán todavía no han dado a conocer las conclusiones de una investigación inicial sobre el incidente. Algunos trabajadores han informado que ya había comenzado el trabajo de soldadura en el buque sin antes haber quitado todo el petróleo, lo cual provocó la enorme explosión.

La NTUF exige que se den a conocer públicamente los resultados de la investigación y que rindan cuentas los responsables. Los sindicalistas exigen que el gobierno de Pakistán ratifique el Convenio Internacional de Hong Kong para el reciclaje seguro y ambientalmente racional de los buques, y que sea aplicado un código de desguace de buques que cumpla con las directrices internacionales.

 ‘Consideran a los trabajadores como esclavos’

A lo largo de los años, los intentos de los sindicatos democráticos de mejorar las condiciones de trabajo en el astillero se han enfrentado a una constante resistencia por la parte empresarial. Frecuentemente los sindicatos pierden su registro oficial por razones inexplicables y los funcionarios sindicales son despedidos. Nasir Mansoor, Secretario General Adjunto de la NTUF, dice que, en vez de mejorar las condiciones laborales según exigen los sindicatos democráticos, los propietarios y contratistas de los astilleros de desguace de barcos han inscrito ante las autoridades a un sindicato falso, con lo cual se permiten seguir explotando a los trabajadores en el astillero de Gadani:

“Los trabajadores se vieron obligados a pagar una extorsión como fondo mensual para este sindicato falso, manteniendo la fuerza de trabajo como esclavos. Violando la legislación laboral de Pakistán, los trabajadores son privados de todos sus derechos, como exigir condiciones de trabajo seguras, salarios dignos, seguridad social, pensiones de jubilación, residencias, equipos de seguridad y el derecho a formar un sindicato democrático”.

Indemnización

El gobierno ha aprobado 500.000 PKR (US$ 4.700) por cada familia de los trabajadores fallecidos, mientras que la asociación de propietarios de desguace de barcos ha informado que aportará otros PKR 1,3 millones (US$ 12.300) para cada familia. La NTUF ha pedido el doble de esta cantidad, y exige que cada uno de los trabajadores lesionados reciba PKR 500,000 (US$ 4,700) a modo de compensación.

Por su parte, Kan Matsuzaki, Director del Sector de Construcción Naval y Desguace de Buques de IndustriALL, ha señalado:

¿Cuántos trabajadores tienen que morir para que las autoridades de Pakistán dejen su apatía y mejoren las terribles condiciones que existen en los astilleros de desguace de barcos del país? La seguridad y dignidad de estos trabajadores son tratadas por el gobierno y por toda la industria de desguace de buques con desprecio absoluto. Pakistán debe actuar con urgencia para mejorar la seguridad y la inspección de los astilleros. Para empezar, instamos al gobierno a que ratifique el Convenio de Hong Kong.

Mir Hasan Gadani, de dieciocho años de edad, sufrió graves quemaduras en ambos brazos después de haber quedado atrapado en la explosión del buque petrolero en cuestión, que lo arrojó del barco. Sin embargo, está resignado a arriesgar su vida de nuevo:

Volveré a trabajar porque no tengo otra opción. Soy analfabeto y no puedo encontrar otro trabajo, así que a pesar de que es peligroso, necesariamente tengo que volver.