El Gobierno de Bangladesh tiene que hacer más para ayudar a mejorar la seguridad y las condiciones de los trabajadores, dice la IndustriALL.

Más acción necesaria del Gobierno de Bangladesh

17.07.2014

El Gobierno de Bangladesh tiene que intensificar drásticamente los esfuerzos para crear una industria de la confección segura y sostenible, dice la IndustriALL Global Union a raíz de una evaluación concluyente del Pacto de Estabilidad.

El Pacto fue firmado hace un año por la OIT, la UE y el Gobierno de Bangladesh, tras el desastre del Rana Plaza, en el que murieron más de 1.000 trabajadores de la fábrica. Con él, Bangladesh se ha comprometido a realizar amplias reformas sobre protección de los derechos laborales, seguridad contra incendios y de los edificios y responsabilidad corporativa.

En una evaluación conjunta del Pacto por la IndustriALL, la UNI Global Union y la CSI se ha observado que el Gobierno de Bangladesh ha fracasado en gran medida en la aplicación del Pacto, a pesar de la sustancial ayuda financiera y técnica aportada por varios gobiernos extranjeros y la OIT.

El secretario general de la IndustriALL, Jyrki Raina, dijo:

“Seguimos decididos a hacer que esta industria sea segura y sostenible, pero es necesaria una mayor acción del Gobierno, apoyando los derechos de libertad sindical.”

En la evaluación se comprobó que la imposibilidad de los trabajadores de sindicarse y negociar colectivamente los términos y las condiciones de trabajo significa que las conquistas en la seguridad contra incendios y de los edificios no serían sostenibles y habría nuevas tragedias.

Es alarmante que la actitud del Gobierno respecto a los sindicatos aparentemente no haga más que deteriorarse.

En junio de 2014, el secretario general de la IndustriALL, Jyrki Raina, escribió al primer ministro de Bangladesh por los incendiarios comentarios de su ministro de Comercio, Tofail Ahmed. El ministro había atacado a dirigentes sindicales por supuestamente ofrecer a gobiernos extranjeros información en la que se criticaba la situación laboral en Bangladesh, y amenazó con tomar medidas contra ellos.

“Esa amenaza de reprealias por un portavoz del Gobierno bangladeshí es realmente sorprendente, sobre todo en la situación actual en Bangladesh, donde continúan los actos violentos de represalias contra sindicalistas. Al nombrar expresamente a varios  líderes sindicales bangladeshíes, el ministro ha puesto en peligro su seguridad, por enviar la clara señal a los empleadores y otros actores de que la violencia es una respuesta aceptable a la actividad sindical legítima”, escribió Raina.

Sin embargo, a pesar de la crítica mordaz del Pacto de Sostenibilidad, ha habido progresos en Bangladesh desde el hundimiento del Rana Plaza. Más de 180 marcas mundiales de ropa han firmado el Acuerdo de Bangladesh, instrumento legalmente vinculante sobre seguridad contra incendios y de los edificios. El equipo de inspección del Acuerdo ha supervisado más de la mitad de las 1.600 fábricas que suministran prendas a las empresas firmantes del Acuerdo, y en octubre se habrán realizado todas las inspecciones previstas.

Además, los intensos esfuerzos de los afiliados bangladeshíes a la IndustriALL han tenido éxito, al organizar a más de 50.000 trabajadores en 150 fábricas.

Entretanto, prosigue la campaña para aumentar el salario mínimo de 67 $ EE.UU., tras lograr los sindicatos una subida de 38 $ EE.UU. en 2013.