La mina de Carajas  (Foto: Wikimedia Commons)

La mina de Carajas (Foto: Wikimedia Commons)

Sindicato de mineros de Brasil se opone a la explotación industrial de reservas naturales en Amazonas

08.09.2017

Un sindicato brasileño de mineros ha lanzado una campaña contra los planes que permiten operaciones mineras en la selva amazónica.

El 23 de agosto, el Presidente derechista de Brasil, Michel Temer, eliminó la categoría de reserva natural protegida de un enorme sector de la selva amazónica, permitiendo así su explotación minera. La Reserva Nacional de Cobre y Asociados (Renca) protegía una zona de 46.000 kilómetros cuadrados, un área más grande que Dinamarca.

Se cree que la reserva en cuestión cuenta con importantes yacimientos de cobre, oro, mineral de hierro, tántalo, níquel y manganeso. Más de 20 empresas mineras brasileñas e internacionales han manifestado interés en comenzar operaciones en la zona.

La semana pasada, un juez federal brasileño suspendió el plan por ahora. Sin embargo, los activistas en favor de la protección del medio ambiente creen que Temer insistirá en hacer que el Congreso apruebe el plan.

 Brasil tiene terribles antecedentes de tragedias mineras que han dejado un legado tóxico. En 2015 reventó una represa en la mina Samarco en Mariana, matando a 19 personas, desplazando a 500 más, y envenenando el cauce de los ríos.

La Confederacão Nacional dos Ramos Quimicos da Central Unica dos Trabalhadores (CNQ-CUT), organización afiliada a IndustriALL, ha manifestado su oposición al plan de Temer.

En un comunicado, la CNQ-CUT señaló:
 
“El corazón de la selva amazónica, importante no sólo en términos del medio ambiente nacional, sino también debido a su gran influencia en la dinámica del clima mundial, fue eliminado con un solo plumazo del golpista Michel Temer.

“Las grandes compañías mineras tenían acceso a información anticipada y privilegiada con respecto a los planes del gobierno en esta materia. El pueblo no participó en ningún debate al respecto. No hubo consultación con los ambientalistas, los movimientos sociales, ni con la comunidad local.

“No hubo debate; estas medidas sólo benefician al mercado. Es necesario discutir cuál es el modelo de desarrollo económico y social que el país quiere adoptar. Iniciativas que dan prioridad a la extracción de recursos primarios para los mercados extranjeros forman parte de un modelo anticuado y atrasado que no hace más que concentrar las riquezas en pocas manos.

“Han habido muchas tragedias en Brasil que involucran la falta de seguridad en los trabajos de minería. Se trata de la vida de trabajadores y trabajadoras mutilados y contaminados por la negligencia de las empresas, la deforestación, la contaminación de los ríos, y poblaciones afectadas socialmente por violaciones a los derechos humanos e incluso por restricción de su acceso al agua potable, etc.

“El medio ambiente sufre daños irreversibles y las generaciones futuras se verán impactadas negativamente. Esta es la "herencia maldita" de la fiebre del oro de Serra Pelada y de todas las regresiones sociales y ambientales asociadas. O de Mariana, y del gran crimen que queda impune”.
 
La CNQ-CUT señala que para defender la reserva de Amazonas, los activistas deben oponerse al gobierno de Temer, y a las empresas que lo apoyan.

Por su parte, Valter Sanches, Secretario General de IndustriALL, afirmó:

“Transformar una gran parte de la selva amazónica en una concesión minera sería un desastre. Los mineros quieren puestos de trabajo, pero no a expensas del medio ambiente natural y de las comunidades indígenas que viven allí.

“Necesitamos una industria minera responsable que proporcione trabajos seguros y fijos, que sea ambientalmente sostenible y culturalmente sensible. Pedimos al mundo que apoye la campaña que realiza la CNQ-CUT para defender la selva y que se oponga a la toma de control corporativa de Brasil por parte del gobierno del Presidente Temer”.

Desde 1970, más de un 19% de la selva amazónica ha sido destruida debido a la actividad económica. La destrucción de la selva tropical contribuye al cambio climático. El Amazonas produce aproximadamente un 20% del oxígeno de nuestro planeta.