Sindicatos de Colombia se movilizan en favor de la paz

16.01.2017

PONER FIN AL CONFLICTO EN UNA SOCIEDAD POLARIZADA: SINDICATOS DE COLOMBIA SE MOVILIZAN EN FAVOR DE LA PAZ

Tras cinco décadas de guerra civil, un acuerdo de paz fue rechazado por una mayoría de votos de la población de Colombia. Los sindicatos colombianos están ayudando decididamente a establecer paz con justicia, trabajando con la sociedad civil para lograr un acuerdo que comience a sanar las heridas de un país profundamente dividido.

ARTICULO DE FONDO

Pais: Colombia

Texto: Walton Pantland

Photos: IndustriALL

En 2012, durante el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, se iniciaron las negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz con los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En estas negociaciones participaron las diferentes partes en el conflicto: el gobierno, paramilitares de derecha, y el grupo guerrillero principal, las FARC.

En una ceremonia en la que participaron el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, el Secretario de Estado estadounidense John Kerry y una docena de líderes latinoamericanos, el Presidente Santos y el líder de las FARC, Timoleón "Timochenko" Jiménez, firmaron un acuerdo de paz en septiembre de 2016. Se otorgó a Santos el Premio Nobel de la Paz por haber logrado lo que se esperaba iba a constituir una paz duradera.

Sin embargo, durante las negociaciones, el ex presidente Álvaro Uribe, responsable de largos años de violencia en Colombia, hizo campaña contra el acuerdo de paz. El Presidente Santos puso el acuerdo ante el electorado en un referéndum en octubre de este año. Las encuestas señalaban que una gran mayoría lo iba a aprobar, sin embargo el resultado fue un rechazo impactante del tratado por un 50,2% de los votantes, con baja participación, de sólo un 37,4% de la población.

A pesar de que los términos del acuerdo de paz fueron rechazados por los votantes, tanto el gobierno colombiano como las FARC han informado que no volverán a la guerra. Se ha negociado una nueva versión del acuerdo de paz y se ha publicado un nuevo acuerdo, que se va a someter a votación del Congreso Nacional.

Los orígenes del conflicto radican en el desarrollo de la agroindustria en Colombia, en el que los pequeños agricultores fueron víctimas del desplazamiento, expulsados ​​de sus tierras para dar paso a empresas privadas. Las FARC se establecieron en 1964, como respuesta a la ola de violencia política tras el asesinato del Presidente liberal Jorge Eliécer Gaitán (El Bogotazo), y después de los ataques del gobierno colombiano en las zonas rurales del país; el objetivo original de las FARC era lanzar una campaña guerrillera breve y eficaz para provocar una insurrección general y una revolución.

El conflicto se prolongó, constituyendo una brutal guerra de desgaste que duró medio siglo. Esta guerra se intensificó bajo la presidencia de César Gaviria Trujillo, 1990-1994, con la creación de grupos paramilitares. Los años de terrorismo de estado bajo la administración de Uribe en 2002 - 2010 fueron igualmente otro período de violencia contra las comunidades rurales, sindicalistas, activistas sociales y guerrilleros. Apoyado por la CIA, Uribe contrató Escuadrones de la Muerte, para capacitar a los paramilitares, al ejército y a grupos de autodefensa, responsables de la muerte de miles de personas.

A modo de respuesta, las FARC usaron el tráfico de drogas y realizaron secuestros, exigiendo pago de rescate, lo que afectó gravemente a las comunidades civiles y rurales. Algunos de los peores actos de violencia ocurrieron en sectores económicos estratégicos y regiones donde IndustriALL tiene sindicatos afiliados, como los sectores del petróleo, minería y extracción. Para los sindicatos colombianos es de importancia fundamental apoyar los acuerdos de paz y la reconstrucción de la sociedad.

LOS SINDICATOS PROMUEVEN LA PAZ

El movimiento sindical de Colombia está trabajando empecinadamente para promover la paz, y una justicia restauradora histórica que transforme la sociedad.

Fabio Arias Giraldo, de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), cree que el acuerdo de paz fue rechazado debido a la fuerza que tiene la derecha y por la polarización extrema que existe en Colombia:

"La polarización política en Colombia es muy fuerte, y la votación que se dio es resultado de esta polarización. Las fuerzas más reaccionarias del país mantienen una fuerte presencia en diferentes sectores de la sociedad y, lamentablemente, éste es el resultado.

"Creíamos que era imposible que esto pudiera suceder, pero sucedió. Corresponde a una tendencia derechista que comenzó con Uribe. Hace 13 años se inició en Colombia un proceso de polarización que tuvo que ver con el problema de la violencia política, que afectó a muchas personas, dejando a miles de víctimas. Existe rechazo contra esa violencia”.

Giraldo considera que la baja participación y falta de entusiasmo por el acuerdo se debió a que ninguna de las partes gozaba de popularidad en el electorado:

"Para la gran mayoría de la población, las dos partes que firmaron el acuerdo no tienen muy buena imagen. Además, hay mucha oposición a la violencia política que han producido las FARC, así como mucho descontento por todas las medidas que el gobierno ha tomado contra la sociedad civil.

"Entonces se juntaron estos dos factores y, por desgracia, Uribe hizo un discurso engañoso. Hizo hincapié en lo perjudicial que era la violencia, lo que significó para las víctimas, y agregó una serie de componentes religiosos. Esta combinación resultó muy perjudicial para las posibilidades de respaldar los acuerdos de paz en Colombia y fue causa de nuestra derrota".

César Loza Arenas, Presidente del sindicato de trabajadores del petróleo y gas, USO, organización afiliada a IndustriALL Global Union, señala lo siguiente:

“No podemos dar cabida a los enemigos de la paz. La paz es un derecho para todos los colombianos, al igual que para los trabajadores. Y apoyamos la paz. No significa que estemos de acuerdo con la política del gobierno, pero cuando se trata de la paz, todos estamos unidos”.

Por su parte, Giraldo afirma:

"El pueblo colombiano, y especialmente los jóvenes, no se ha rendido. Existe una amplia movilización social en Colombia. Ahora nos dimos cuenta, incluso los que votaron "no", que cometimos un grave error, y hemos salido a la calle.

"Así que ahora, no pasa un día sin grandes movilizaciones en las calles, diciendo al gobierno y a las personas que votaron " no ", que no podemos desperdiciar esta oportunidad de lograr la paz".

Las protestas a nivel nacional, el apoyo de la comunidad internacional, y el apoyo que ofrece el movimiento sindical en el país, nos ayudarán a superar este callejón sin salida, logrando la paz que la inmensa mayoría de los que viven hoy en Colombia nunca ha conocido".

Durante el 2º Congreso de IndustriALL en octubre, 1.500 delegados aprobaron por unanimidad una resolución de solidaridad lamentando el resultado del referéndum. El Congreso instó al gobierno colombiano y a los líderes de las FARC a continuar sus esfuerzos por negociar la paz y garantizar el respeto de las libertades individuales y colectivas.

Al hablar en favor de la resolución, Pablo Santos, del sindicato de trabajadores de la energía de Colombia, SINTRAELECOL, organización afiliada a IndustriALL, afirmó:

“Pedimos una solución responsable para lograr la paz. Millones de personas han sido desplazadas y miles de personas, entre ellas sindicalistas, han sido asesinadas. Ahora es el momento de extender la solidaridad".

"Esta resolución demuestra que tenemos respaldo del movimiento sindical mundial, que exhorta a los trabajadores de Colombia a seguir adelante en este proceso de paz. No estamos solos en la lucha", dijo Loza Arenas.

FACT BOX

Las FARC son calificadas como una organización terrorista por los gobiernos de Colombia, Estados Unidos, Canadá y la UE, mientras que varios países de América del Sur consideran que las FARC son un legítimo grupo de oposición. La política de las FARC es de origen "bolivariano", una guerrilla campesina de orientación marxista-leninista.

Por su parte, las fuerzas paramilitares de la derecha, el ejército colombiano, la policía y los servicios de seguridad, se han involucrado en abusos a gran escala de los derechos humanos. En la década de 1980, las FARC abandonaron la guerra de guerrillas en favor de la política electoral, creando el partido Unión Patriótica (UP) con una serie de grupos de izquierda y sindicatos. La UP tuvo buenos resultados en las elecciones, pero 5.000 miembros fueron asesinados, entre ellos varios candidatos electorales.

Aproximadamente 220.000 personas fueron asesinadas entre enero de 1958 y diciembre de 2012. A consecuencia de la violencia en Colombia se ha producido el asesinato de 4.000 sindicalistas, el desplazamiento de siete millones de personas, y más de 600.000 desapariciones como consecuencia de actos de violencia.