Sindicatos libres e independientes luchan por derechos de los trabajadores en Irán

15.12.2016

El Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos y Mecánicos de Irán (UMMI) es el primer sindicato de Irán en afiliarse a IndustriALL. La afiliación de este sindicato, ocurrida en el pasado mes de octubre, constituye un avance importante en un país donde se persigue a los sindicatos y se encarcela a los sindicalistas.

PERFIL

Sindicato: Union of Metalworkers and Mechanics of Iran (UMMI)

Pais: Iran

Texto: Walton Pantland

A pesar del régimen represivo de encarcelamiento, ejecuciones y asesinatos extrajudiciales, el movimiento sindical libre e independiente de irán lucha sin claudicar por sus derechos laborales fundamentales.

El UMMI se fundó en 1960. Después de 1983 el sindicato se vio obligado a operar en la clandestinidad durante más de dos décadas, sin embargo desde 2005 ha estado activo y realizando operaciones públicas, dentro de lo posible. Aunque no cuenta con reconocimiento oficial del estado ni de las empresas, el UMMI representa a un gran número de trabajadores/as en los sectores de montaje de vehículos, fábricas de componentes, plantas siderúrgicas y empresas de producción de detergente.

El UMMI no puede operar abiertamente en los lugares de trabajo, ya que si se sospechara que algún empleado es miembro del sindicato, lo despiden y lo mandan a detener. A pesar de esto, el sindicato ha podido movilizar a los trabajadores/as, para quienes la independencia, militancia y resistencia del UMMI son una fuente de inspiración.
Irán está gobernado por un régimen autoritario y teocrático, y está muy atrasado en lo que se refiere a las normas internacionales sobre derechos laborales. Todavía no ha ratificado los principales convenios de la Organización Internacional del Trabajo, nos. 87 y 98, sobre libertad de sindicación y negociación colectiva.

En teoría, los trabajadores/as tienen derecho a organizarse, pero no se permite la organización sindical en el lugar de trabajo. Las huelgas son suprimidas por las fuerzas de seguridad, la milicia y la policía antidisturbios. A principios de este año, 17 trabajadores de la mina de oro Agh Darreh en Azerbaiyán Occidental fueron azotados públicamente por protestar por el despido de 350 colegas.

Irán estuvo gobernado por un monarca respaldado por Occidente, el Shah, hasta la revolución de 1979. Esta revolución tenía tendencias izquierdistas y antiimperialistas, pretendiendo lograr una reforma fundamental del orden económico, social y político. Ese movimiento fue apoyado por huelgas generales en la industria petrolera y muchos otros sectores. Muchos iraníes esperaban que mejoraría la vida de la gente común.

Bajo el Ayatolá Jomeini, quien prometió reformas socioeconómicas, los islamistas llegaron a dominar el movimiento. Estas promesas fueron traicionadas y las organizaciones independientes de los trabajadores fueron reprimidas; a consecuencia de esa represión, el UMMI se vio obligado a trabajar en forma clandestina.

El gobierno posee el monopolio de la organización laboral en los lugares de trabajo y el Ministerio de Trabajo apoya a la Casa de los Trabajadores de la República Islámica de Irán. El gobierno subvenciona los Consejos Laborales Islámicos, organizaciones islámicas tripartitas partidarias del régimen que están constituidas por representantes de los trabajadores y empleadores y personas nombradas por el gobierno. Dice ser una central laboral nacional, afiliada a la Federación Sindical Mundial, pero es sólo de nombre: en realidad es controlada y financiada por el gobierno iraní.

Los Consejos Laborales Islámicos dominan las relaciones laborales y tratan de evitar acciones de protesta, actuando como instrumentos del estado en el lugar de trabajo. Se oponen violentamente a los sindicatos independientes; el movimiento sindical de Irán no confía en esta organización.

Maziyar Gilaninejhad, dirigente del UMMI, señala:

"Durante los treinta años de actividad de estas instituciones, han sido controladas por el Ministerio, y no tienen función independiente. No son organizaciones de trabajadores porque son ideológicamente excluyentes: creer en el Islam es una condición previa para ser miembro. Son organizaciones religiosas controladas por el estado. Nunca han hecho nada positivo para los trabajadores".

Los trabajadores iraníes se enfrentan a un nuevo desafío: la afluencia de capital extranjero y mayor liberalización del mercado de trabajo. Desde la revolución, Irán ha enfrentado sanciones y aislamiento internacional. Pero después de que el país firmara el Plan Integral de Acción Conjunta con las grandes potencias, también conocido como el acuerdo nuclear de Irán, se han levantado las sanciones, y las empresas extranjeras están invirtiendo en el país.

Para hacer que el país sea más atractivo para los inversionistas, el gobierno ha tomado medidas para debilitar aún más la legislación laboral, eliminando muchos aspectos de protección para los trabajadores. El 15 de noviembre, representantes de los trabajadores y activistas sindicales protestaron contra estos cambios frente al parlamento de Irán (Majlis) en Teherán.

Todos los sindicatos independientes participaron en esta protesta convocada por el Sindicato de Trabajadores de la Empresa de Autobuses de Teherán y de sus Alrededores. El UMMI ha señalado que la eliminación de las protecciones mínimas para los trabajadores es límite de tolerancia que, si se traspasa, provocará una resuelta respuesta de la clase trabajadora de Irán.

Gilaninejhad agregó lo siguiente:

“Si el gobierno sigue cediendo al capital financiero, no nos beneficiará la inversión extranjera. El FMI quiere que Irán proporcione mano de obra barata y desregulada para los inversionistas extranjeros. El gobierno de Irán ha creado zonas francas especiales de comercio que carecen de cobertura en la legislación laboral.

  "¿La llegada de inversión extranjera conllevará la importación de tecnología moderna al país, o seguiremos simplemente ajustando tuercas y pernos?"

Por su parte, Kemal Özkan, Secretario General Adjunto de IndustriALL, afirmó:

“Al incorporar a los sindicatos libres e independientes de Irán en la familia del movimiento sindical mundial, se ha dado un paso muy importante para los trabajadores de ese país. La afiliación internacional ayudará a fortalecer la posición del UMMI en Irán,  ofreciendo protección a sus miembros”.