29 de diciembre de 2017: protesta en Kermanshah, Irán. Imagen: VOA vía Wikimedia Commons

Trabajadores de Irán exigen al gobierno democracia y libertad: repudian la pobreza, corrupción y represión

05.01.2018

Las protestas en Irán contra el aumento del costo de la vida, que se iniciaran el 28 de diciembre recién pasado, se han extendido a todo el país. Las manifestaciones se conocieron rápidamente en muchas ciudades donde la gente salió a protestar, alzando su voz contra la pobreza, la corrupción y la malversación de fondos por parte de funcionarios del gobierno, y la brutal represión política.

22 personas han sido asesinadas, y aproximadamente mil manifestantes fueron detenidos, acusados de terrorismo, espionaje y "odio a Dios", crimen que conlleva la pena de muerte. Por otra parte, el régimen ha organizado contramanifestaciones, asegurando que las protestas están dirigidas por enemigos extranjeros.

La llamada Revolución Verde, que fuera reprimida por el régimen iraní en 2009, fue en gran parte dirigida por iraníes educados de clase media. En cambio, las protestas masivas que actualmente se registran en más de 50 ciudades constituyen un alzamiento espontáneo de personas pobres y de la clase trabajadora, que tradicionalmente habían sido la base del régimen.

La economía de Irán ha crecido desde que firmara el Plan de Acción Integral Conjunto, conocido como el "acuerdo nuclear". La mayor parte del crecimiento económico se debe a la reanudación de las exportaciones de petróleo y gas, sin embargo esto ni siquiera ha beneficiado a los trabajadores de este sector, representados por el Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos y Mecánicos de Irán (UMMI), organización afiliada a IndustriALL, quienes frecuentemente se ven obligados a pasar meses sin pago de sus sueldos.

Los sindicatos independientes no pueden funcionar abiertamente, porque si existe alguna sospecha de que un trabajador es miembro de un sindicato, los empleadores lo despiden y lo mandan a detener. Los activistas sindicales sufren frecuentemente detención y tortura, y todas las huelgas son reprimidas. Los dirigentes de sindicatos independientes enfrentan encarcelamiento bajo cargos falsos, como en el caso de Reza Shahabi, Esmail Abdi, Ebrahim Madadi y muchos otros.

Después de haberse firmado el acuerdo nuclear, la economía de Irán se ha liberalizado y la inversión extranjera ha comenzado a llegar al país. Esto ha beneficiado a la élite, pero no a las personas que dependen de su trabajo. El año pasado, la tasa de desempleo aumentó en un 1,4%, llegando al 12,4%, y el costo de la vida subió. En este país, donde la mitad de la población es menor de 30 años, el desempleo entre los jóvenes es del 40%.

Tal como afirmó Maziyar Gilaninejhad del UMMI,

“Los funcionarios de gobierno de nuestro país prometieron que se infundiría nuevo vigor a la economía al levantar las sanciones, permitiendo que regresaran al país miles de millones de dólares en ingresos del petróleo y gas. Estas promesas no se han cumplido. Para atraer inversión extranjera, el gobierno ha intensificado su programa de privatización y reducción de los costos de la mano de obra. Por todas partes en este sector hay trabajadores que no han recibido salarios durante muchos meses”.

Al mismo tiempo, Irán hace crecer su influencia ya que busca competir con Arabia Saudita por el dominio de la región. Irán ha invertido fuertemente para apoyar a Hezbollah en Líbano, Assad en Siria y los rebeldes Houthi en Yemen. La gente común protesta porque los impuestos se utilizan para financiar conflictos regionales en lugar de desarrollar infraestructura de Irán.

En un comunicado, la CSI dijo que sólo una reforma fundamental podría poner fin a la crisis.

Por su parte, Kemal Özkan, Secretario General Adjunto de IndustriALL, señaló:

“La clase trabajadora de Irán se ha alzado porque sus condiciones de vida se han vuelto insoportables. El acuerdo nuclear no les ha brindado ningún beneficio, y el régimen malgasta dinero en corrupción y en conflictos regionales.

“Irán necesita un movimiento sindical fuerte e independiente para representar los intereses de los trabajadores. El gobierno de Irán ha visto la magnitud del descontento. La solución es terminar de reprimir a los activistas sindicales, ratificar los convenios fundamentales de la OIT y permitir la sindicalización de los trabajadores para que realicen negociaciones colectivas con el fin de lograr mejores condiciones de trabajo”.