SNATEGS ha sido atacado por la compañía y por las autoridades en Argelia.

El Presidente de SNATEGS, Raouf Mellal, enfrenta seis meses de cárcel por denunciar irregularidades.

Kemal Özkan, Secretario General Adjunto de IndustriALL (a la izquierda), con Raouf Mellal.

Huelga de miembros de SNATEGS en Bejaia, Argelia.

Cuestión de dignidad: un año sombrío para los sindicatos de Argelia

17.10.2017

El dirigente sindical argelino, Raouf Mellal, enfrenta seis meses de cárcel por haber denunciado irregularidades en Sonelgaz, una de las mayores empresas del país; al mismo tiempo, el sindicato está resistiendo valientemente un prolongado ataque contra sus miembros en la empresa estatal de energía.

Faltando poco para medianoche, el dirigente sindical, Raouf Mellal, escuchó que alguien llamaba a la puerta de su habitación en un hotel en la ciudad argelina de Tizi-Ouzo. Era la policía. Le ordenaron que se vistiera y que bajara inmediatamente a la comisaría local. No tenían orden de arresto ni derecho legal para detenerle, pero habría sido inútil ofrecer resistencia.

Mellal es Presidente del sindicato nacional independiente de trabajadores de la electricidad y gas (Syndicat National des Travailleurs de l'Électricité et du Gaz, SNATEGS). No fue la única persona que fue detenida en la noche del 21 de marzo de 2017. También fueron detenidos otros nueve colegas, incluyendo cinco miembros del comité central del sindicato que en ese momento se hospedaban en el hotel.

En la comisaría fueron interrogados sobre sus actividades sindicales. A Mellal le dijeron repetidamente que no era un dirigente sindical legítimo, a pesar de que fue elegido en julio de 2016. No los dejaron en libertad hasta las 2 de la tarde de ese día.

Mellal y los dirigentes de SNATEGS habían viajado a Tizi-Ouzo en vísperas de una marcha que se había programado realizar en esa ciudad, como parte de las acciones de protesta para una huelga nacional de tres días contra el proveedor estatal de energía Sonelgaz. Los trabajadores/as estaban hartos de salarios bajos, mala administración y peligrosas condiciones de trabajo en la empresa.

En el transcurso de los próximos tres días, del 21 al 23 de marzo de 2017, la policía aplicó medidas extraordinarias para impedir una serie de manifestaciones y tomas de lugares de trabajo en todo el país. Aunque fue imposible realizar la marcha en Tizi-Ouzu debido al bloqueo de los caminos y la detención de los dirigentes sindicales, al día siguiente la policía atacó a manifestantes pacíficos, incluyendo mujeres, en una protesta donde los trabajadores/as ocupaban un centro de distribución de Sonelgaz en Bejaia. Al tercer día de la huelga, la policía detuvo a unos 400 sindicalistas que intentaban protestar frente a la sede de Sonelgaz en Argel.

A pesar de la violencia e intimidación, SNATEGS registró un aumento de las afiliaciones sindicales, y miles de trabajadores y trabajadoras participaron en la huelga.

Mantiene a flote la economía argelina

Por su gran magnitud, Sonelgaz es la segunda empresa de Argelia, empleando a más de 87,000 trabajadores y trabajadoras. Provee gas y electricidad para el país y para exportación a África y Europa. Es enorme su aporte a la economía argelina, que depende en gran medida del petróleo y el gas. Sin embargo, a medida que el gobierno enfrenta una recesión económica debido a la baja mundial de los precios del petróleo y gas, han aumentado los ataques a los sindicatos democráticos en Argelia. SNATEGS, como el único sindicato independiente que representa a los trabajadores/as de Sonelgaz, ha enfrentado algunos de los peores actos de represión cometidos por las autoridades.

Mellal señaló al respecto: “Sonelgaz es el único proveedor de gas y electricidad en Argelia. Es un sector vital, pero el salario básico de los trabajadores/as es de sólo 200 euros al mes. En cambio, el salario básico en Marruecos es de 600 euros, a pesar de que Argelia exporta electricidad a Marruecos y es el principal proveedor de energía en el norte de África”.

SNATEGS, que se registró oficialmente en 2013, ha logrado aumentar rápidamente el número de miembros afiliados, alcanzando la cifra de más de 35.000 trabajadores/as, la gran mayoría de los cuales tiene menos de 35 años. Su presidente, que tiene 37 años, es uno de los dirigentes sindicales más jóvenes del mundo árabe. Sin embargo, su éxito como dirigente sindical le ha costado bien caro.

Mellal apuntó: “Estoy sufriendo por ser presidente de nuestro sindicato. Estoy totalmente reprimido. Se ha destruido mi carrera profesional. Perdí mi trabajo hace tres años”. Mellal comenzó a trabajar en el departamento legal de Sonelgaz en 2013. Apenas un año después fue despedido por sus actividades sindicales, pero todavía venía lo peor.

Condenado por denunciar irregularidades

En diciembre de 2016, Mellal fue condenado en su ausencia a seis meses de cárcel y una multa de 50.000 dinares argelinos (US$ 455), luego de haber sido acusado de obtener documentos de manera ilegal. Estos documentos, que estaban libremente disponibles en línea, expusieron la inflación ilícita de las facturas de electricidad de Sonelgaz durante un período de diez años, lo cual afectó a ocho millones de hogares.

Mellal ya perdió una apelación contra su sentencia, y, antes de que se le niegue su libertad, tendrá una última oportunidad para demostrar su inocencia. Mellal también enfrenta otros 27 cargos, que incluyen difamación contra Sonelgaz.

Además, Mellal dice que el gobierno está tratando de quitarle su derecho a trabajar como abogado. Ahora enfrenta una audiencia disciplinaria de la asociación de abogados de Argelia, a consecuencia de lo cual puede perder su licencia para ejercer como abogado.

Por haber denunciado la corrupción en la empresa Sonelgaz, Mellal ha perdido su trabajo, su carrera y su seguridad. La intimidación de las autoridades ha sido tan grosera y abusiva que Mellal se ha visto obligado a mudarse de casa, como así también sus padres. Sin embargo, aunque Mellal enfrenta encarcelamiento, no se ha atribuido a nadie en la compañía responsabilidad por la corrupción que denunció.

“No se ha hecho absolutamente nada para hacer que el personal de Sonelgaz asuma su responsabilidad”, dice Mellal. “La corrupción ha sido completamente ignorada, incluso por el público. Mientras tanto, Sonelgaz ha rectificado el aumento de las facturas de sus clientes, pero ni el Ministerio de Energía, y ni siquiera las autoridades judiciales, han investigado o indagado este asunto.

Se trabaja en condiciones de peligro mortal

La prolongada práctica intencional de Sonelgaz de cobrar tarifas excesivas fue especialmente injusta ya que estaba dirigida a los más pobres de la sociedad, dejando intactas las grandes empresas y la industria.

Sin embargo, el desprecio de Sonelgaz por sus clientes no es nada en comparación con su falta de interés en el bienestar de sus trabajadores/as. La compañía tiene un historial alarmante en materia de salud y seguridad: según informa el sindicato, cada mes mueren unos tres trabajadores/as laborando en cables de alta tensión.

Mellal agregó: “No hay siquiera un nivel mínimo de seguridad en el lugar de trabajo. Trabajamos sin la protección de equipos de seguridad; corremos el riesgo de sufrir accidentes fatales. En julio, siete trabajadores murieron en el lugar de trabajo. Y esas son solamente las muertes de las que hemos sabido. Sin embargo, a pesar de que la empresa proporciona condiciones de seguridad inadecuadas y equipos defectuosos, siempre trata de culpar a la fuerza de trabajo. La situación es muy grave y los trabajadores y trabajadoras están indignados”.

En mayo de este año, faltando apenas unos días para la huelga nacional de los trabajadores/as de Sonelgaz, el Ministro de Trabajo retiró la inscripción de SNATEGS. En una carta de fecha 16 de mayo, el Ministro dijo que el sindicato había irrespetado la ley argelina 90-14/1990, pero en esa carta no proporcionó ninguna información relacionada con esa supuesta falta de respeto. También dijo que Mellal fue despedido de su cargo como Presidente del sindicato.

Sin embargo, el solo acto de anular el registro del sindicato viola esta misma ley, que exige que no se autorice la decisión de suspender o disolver un sindicato sin un proceso judicial apropiado. Las acciones del gobierno también violan los Convenios 87 y 98 de la OIT, que fueron ratificados por Argelia en 1962.

Despidos en masa

No sólo Mellal fue despedido del trabajo: Sonelgaz también despidió al ex presidente de SNATEGS, al ex secretario general y otras 46 personas que constituían prácticamente toda la dirigencia nacional y regional de SNATEGS. Se ha acusado a doce trabajadores/as de delitos criminales, y, por haber declarado la huelga, más de 900 trabajadores/as enfrentan acusaciones civiles de Sonelgaz.

Mellal señaló: “La situación actual es cuestión de dignidad... Estamos decididos a hacer lo que sea necesario para recuperar nuestra dignidad”.

En junio de este año, Mellal se unió a un grupo de sindicalistas de Argelia para asistir a la Conferencia Internacional del Trabajo en Ginebra, Suiza, donde Argelia estaba bajo escrutinio de la Comisión de Aplicación de Normas por haber violado el Convenio 87 de la OIT sobre la libertad sindical.

Un año sombrío para los sindicatos

Se ha calificado este período como un "año sombrío" para los sindicatos, debido a que las autoridades argelinas han declarado que las huelgas son ilegales, impidiendo que se reúnan las seccionales locales, despidiendo a muchos dirigentes sindicales y hostigando físicamente a los miembros del sindicato.

Por otra parte, en una conferencia de prensa realizada en Ginebra en junio de este año, Rachid Malaoui, Presidente de la Confedération Générale Autonome des Travailleurs en Algérie (CGATA), advirtió: “Se está agravando la represión por parte del gobierno, que está recurriendo a la agresión para aferrarse al poder. Nos encontramos en una situación de crisis que podría estallar en cualquier momento”.

Abdelaziz Bouteflika, enfermo, con 80 años de edad, ha sido Presidente de Argelia desde 1999. En 2014, fue elegido para un cuarto mandato, a pesar de que rara vez aparece en público desde que sufrió un derrame cerebral en 2013. Bouteflika todavía goza de mucho prestigio por el papel que desempeñó para lograr la paz tras la brutal guerra civil de Argelia durante la década de 1990; cuenta con el apoyo de una élite económica, política y militar conocida como ‘le pouvoir’, el poder. Hay mínimo respeto por la libertad de sindicación y los derechos sindicales. Mellal comentó al respecto: “Sin embargo, cada vez que escribimos una carta a la OIT, Argelia se pone de repente más simpática”.

La Conferencia Internacional del Trabajo

En la Comisión de Aplicación de Normas en Ginebra, IndustriALL hizo llegar su defensa de SNATEGS, pidiendo al gobierno que deje de reprimir al sindicato y exigiendo la reincorporación de todos sus dirigentes sindicales y sindicalistas despedidos por haber ejercido actividades sindicales.

Entre sus conclusiones provisionales, la Comisión solicitó que se realice una misión de contacto directo a Argelia y pidió al gobierno que garantice que la libertad sindical pueda ejercerse en un ambiente sin intimidación y sin violencia contra los trabajadores/as, sindicatos o empleadores. La comisión de Aplicación de Normas también instó al gobierno argelino a reintegrar a los empleados del gobierno despedidos en base a discriminación antisindical.

A pesar de los despidos, del hostigamiento, y de los casos judiciales, los miembros de SNATEGS no se rinden. El 20 de julio de 2017, unos mil manifestantes se desplazaron de diferentes partes del país para congregarse en el puerto mediterráneo de Bejaia para una Marcha de la Vergüenza contra Sonelgaz.

Para recibirlos, se desplegaron unos 5.000 agentes de policía, que detuvieron a más de 600 sindicalistas y ciudadanos en una estrategia destinada a impedir que los sindicalistas ejercieran su derecho a reunión pacífica. La policía colocó barricadas en las vías, en efecto dejando aislada la ciudad de Bejaia. En esta ocasión se desplegaron más de 50 vehículos y camiones antidisturbios. El sindicato suspendió la marcha y aconsejó a sus miembros obedecer a las fuerzas de seguridad, evitando todo enfrentamiento o disturbios que pudieran poner en peligro la seguridad pública. “Somos una organización responsable y pacífica y no queremos poner en peligro a nuestros miembros”, dice Mellal.

En su declaración más reciente, del 11 de agosto, SNATEGS dice que la empresa obligó a sus representantes sindicales a pedir disculpas ante a un comité disciplinario de Sonelgaz y a renunciar a su afiliación a SNATEGS. A los que sucumbieron les rebajaron en dos niveles los puestos de trabajo y perdieron sus bonos. Los representantes sindicales que se negaron a disculparse fueron despedidos.

Continúa la lucha para defender a los trabajadores/as de Sonelgaz, pero la compañía tiene la ventaja de contar con el respaldo de las autoridades y del poder judicial. “Sonelgaz aprovecha la mala situación económica del país. Si los trabajadores se quejan, les dicen que pueden irse y que hay muchas personas que quieren sus puestos de trabajo. Miles de personas han sido despedidas en forma deshonesta”, dice Mellal.

La solidaridad internacional y la presión ejercida por sindicatos mundiales como IndustriALL, la CSI, UITA y la ISP han sido clave para que siga la lucha por esta causa, dice Mellal, afirmando: “Es una gran ayuda para nosotros y nos motiva para continuar la lucha. Las autoridades argelinas deben saber que el mundo nos está observando”.