Chidi King haciendo uso de la palabra en la Conferencia Mundial de Mujeres de IndustriALL en Viena, 2015.

Chidi King haciendo uso de la palabra en la Conferencia Mundial de Mujeres de IndustriALL en Viena, 2015.

“La violencia de género es inaceptable y no es parte del trabajo”

28.02.2018

Chidi King, Directora de Igualdad de la Confederación Sindical Internacional (CSI), dice que ahora es el momento de pedir que se establezca un convenio sobre la violencia de género en el lugar de trabajo.

¿Por qué se hace necesario contar con una norma laboral internacional sobre violencia de género?

Creo que #MeToo y #TimesUp demuestran exactamente por qué necesitamos que la OIT elabore normas internacionales fundamentales, con validez legal, para abordar los problemas de violencia y acoso, especialmente la violencia de género, en el mundo del trabajo.

Lo que se ha publicado en los medios sociales demuestra que ningún país ha logrado abordar estas cuestiones de manera satisfactoria, incluso en países donde pueda haber legislación vigente al respecto. Si las mujeres que trabajan en la industria del cine o en los medios de comunicación demoraron tanto en alzar la voz, imagínese cuánto más difícil debe ser para que denuncien abusos de esta naturaleza las empleadas domésticas que laboran a puertas cerradas o para operarias trabajando en el sector de la confección de ropa.

Creo que es imprescindible que adoptemos un instrumento que le diga al mundo que la violencia de género es inaceptable y no es parte del trabajo. Va contra el trabajo digno y tenemos que actuar al respecto.

No basta simplemente tener un instrumento genérico que advierta "si toma estas medidas", sin tomar en cuenta el hecho de que las mujeres y los hombres no experimentan el mundo del trabajo de la misma manera. Si realmente queremos abordar este problema con la seriedad y la urgencia necesarias para romper el círculo de silencio y violencia, necesitaremos toda la fuerza del estado de derecho. En términos de la OIT, esto significa tener un convenio con el apoyo de una recomendación.

¿Por qué les corresponde a los sindicatos enfrentar este problema?

Esto es parte esencial de la función de los sindicatos. Nuestra misión es lograr condiciones dignas y decentes en el lugar de trabajo. El problema de la violencia y el acoso realmente constituye un aspecto fundamental de esta cuestión.

¿Qué pueden hacer nuestros sindicatos?

Intensificar la realización de actividades sindicales en torno a la violencia de género, incluso antes de que el tema se debata en la Conferencia Internacional del Trabajo.

También debemos comunicarnos con nuestros gobiernos y empleadores, explicándoles por qué esta cuestión es tan importante. Gracias al debate público, estos abusos ya no son un problema oculto como podrían haber sido tiempo atrás. De manera que necesitamos aprovechar ese ímpetu, asegurándonos de que los gobiernos se den cuenta de que las mujeres de todo el mundo están diciendo basta. ¡Es hora de actuar! Casi todo lo que ha salido a la luz en #metoo y #timesup ha tenido que ver con el mundo del trabajo.

Por cierto, es importante trabajar junto con los empleadores. Sabemos que los empleadores están preocupados por este tema, y no todos se oponen a tener un convenio de la OIT complementado por una recomendación. A veces los instrumentos legalmente vinculantes resultan  menos atractivos para los empleadores, pero sabemos que, en relación con este tema, se cuenta con el apoyo de algunos empleadores. Alentamos a aquellos empleadores que puedan apoyar nuestros planteamientos para que den a conocer su opinión, informando al público sobre sus mejores prácticas.

Los próximos dos años serán importantes. Es probable que en 2019 se lleve a cabo el segundo debate sobre este tema en la Conferencia Internacional del Trabajo: ese año coincide también con el centenario de la OIT. Sería estupendo que en 2019 los empleadores, los trabajadores y trabajadoras y los gobiernos puedan adoptar un sólido conjunto de instrumentos que proscriban la violencia de género, demostrando que después de 100 años de la OIT, así es cómo el diálogo social puede establecer lugares de trabajo decentes.