Reparación y venta de calzado en Port-Gentil, Gabón

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Sindicatos africanos se oponen al comercio mundial de ropa usada porque daña al sector textil

07.06.2018

Los países africanos exportan algodón a Asia, donde se convierte en hilo para hacer tela con la que se fabrican prendas de vestir que se venden a grandes marcas en Europa y Estados Unidos. Las tiendas de caridad y de segunda mano compran la ropa usada y desechada. En el nivel inferior de la cadena de consumo están los países africanos, que importan toneladas de ropa usada, e incluso ropa interior, para su venta en los prósperos mercados informales que abundan en el continente africano.

África importa un 32% de la ropa usada a nivel mundial, valorada en mil millones de dólares. La mayoría de los clientes son personas pobres que no pueden comprar ropa nueva. El comercio mundial de la ropa usada gana US$ 3,7 mil millones.

Camerún, la República Democrática del Congo, Ghana, Guinea, Kenia, Madagascar, Mozambique, Tanzania y Uganda constituyen algunos de los grandes mercados para ropa usada. En estos países, las industrias de la confección y textil han quebrado o están sufriendo grandes dificultades, con la eliminación de miles de puestos de trabajo.

Algunos gobiernos han tratado de prohibir o imponer, con poco éxito, aranceles elevados a la ropa usada, pero frecuentemente se transporta ropa de contrabando a través de las fronteras, como es el caso en Zimbabue.

Los afiliados de IndustriALL en Nigeria, Uganda y Zimbabue se oponen a la importación de ropa usada, porque pone en peligro el crecimiento del sector textil y de la confección. Este sector experimentó grandes problemas en los años ochenta y noventa con la adopción de las políticas neoliberales de ajuste estructural promovidas por el Fondo Monetario Internacional  y el Banco Mundial. Los sindicalistas consideran que el crecimiento del sector tiene puede crear empleos para cientos de miles de mujeres jóvenes y otros trabajadores/as a lo largo de la cadena de valor añadido. Los sindicatos también señalan que aumentó el precio de las prendas de vestir confeccionadas a nivel local debido a las importaciones baratas de la China.

La Comunidad de África Oriental dio a conocer una prohibición de la ropa usada, y Ruanda implementó esta orden, a pesar de las amenazas de los EE. UU. que afirmaba que Ruanda estaba violando el Acta en favor del Crecimiento y Oportunidades para África (AGOA), a la que Ruanda es signatario, junto con otros 40 países africanos. Ruanda, país de África Oriental, fue expulsado del AGOA después de que la Asociación para Materiales Secundarios y Textiles Reciclados enviara una petición al Representante de Comercio de los Estados Unidos, señalando que la implementación de la prohibición por parte de Ruanda iba a causar la pérdida de 40.000 puestos de trabajo en los EE. UU.

Sin embargo, en abril, a pesar de la presión que ejercía Estados Unidos, Ruanda insistió que no va a retirar la prohibición, debido a que devuelve la "dignidad" a los ciudadanos del país y creará más de 25.000 puestos de trabajo a nivel nacional. Por otro lado, Kenia, Tanzania y Uganda no implementaron la prohibición, optando por conservar los beneficios que ofrece AGOA.

Paule France Ndessomin, Secretario Regional de IndustriALL para África Subsahariana, señaló:

Exhortamos a los gobiernos a desarrollar políticas sostenibles que promuevan el desarrollo del sector textil y de la confección y el empleo de trabajadores y trabajadoras jóvenes. Los acuerdos comerciales internacionales deberían priorizar los intereses de los países en vías de desarrollo en vez de promover el dumping de ropa usada en el continente.