Tasa sobre las transacciones financieras aprobada por la UE

28.01.2013

En enero de 2014 se podrá establecer una tasa sobre las transacciones financieras (TTF) en la Unión Europea, tras la aprobación de los ministros de Finanzas de la Unión Europea reunidos en Bruselas el 22 de enero de 2013.

Este importante hito está siendo celebrado como una gran victoria por una amplia alianza de sindicatos y grupos de la sociedad civil que han hecho campaña durante mucho tiempo para que los gobiernos nacionales adopten la tasa sobre las transacciones. La TTF, conocida también como Tasa Robin Hood o Tasa Tobin, está destinada a desalentar el capitalismo de casino de alto riesgo que condujo a la crisis económica mundial, a que el sector financiero asuma la responsabilidad de la crisis que ha causado y a generar también fondos para el desarrollo y la lucha contra el cambio climático.

La decisión de 22 de enero permite a 11 Estados de la Eurozona aplicar la tasa. Los países son Alemania, Francia, Italia, España, Austria, Portugal, Bélgica, Estonia, Grecia, Eslovaquia y Eslovenia. Estos 11 países representan aproximadamente el 90 por ciento del PIB de la Eurozona, y entre ellos están 4 de las mayores economías de la UE, con la notable excepción del Reino Unido.

La votación no era necesaria, por ser evidente que se disponía de suficiente apoyo para avanzar. El Gobierno de derechas del Reino Unido se habría abstenido en la votación, lo mismo que Luxemburgo, la República Checa, Dinamarca y Malta.

Es probable que la tasa se armonice a un mínimo de 0,1 por ciento para la compraventa de acciones y bonos, y al 0,01 por ciento para los productos derivados. Un instituto alemán estima que el gravamen sobre la especulación financiera en la UE generará 37.000 millones € anuales, e influirá mucho en la campaña por la TTF en las demás partes del mundo.

Todavía no hay acuerdo sobre el uso que se hará de los fondos creados por la TTF. La campaña internacional se centrará ahora en los esfuerzos para lograr que se utilice con fines sociales y ambientales. Se ha encomiado a Francia como modelo que otros deben seguir por haber asignado el 10 por ciento de los ingresos “en beneficio de los más pobres del mundo”.