Un sindicato sudafricano responde firmemente a las críticas sobre el cumplimiento del salario mínimo

14.02.2013

El Sactwu ha mostrado su desacuerdo con un informe del Centre for Development Enterprises en el que se alega que los esfuerzos para establecer el cumplimiento del salario mínimo en el sector de la confección están destruyendo el sector y causando una pérdida de empleos masiva.

En el informe se afirma que el sector de la confección ofrece un ejemplo de cómo las instituciones del mercado de trabajo del sector y la política industrial crean una colusión entre el Gobierno, los sindicatos y las grandes empresas que afecta adversamente a los empleos en sectores con gran densidad de mano de obra.

El informe critica la firme actitud del comité de negociación de la industria del vestido para lograr que se pague a los trabajadores el salario mínimo. Se publicó casi al mismo tiempo que cinco empresas de confección pequeñas se oponen al cumplimiento del salario mínimo legal. 

Andre Kriel, secretario general del South African Clothing and Textile Workers Union (Sactwu) se ha pronunciado sobre el ataque a los salarios mínimos en el sector, que comienzan  en 42 USD a la semana, e incluso en la categoría salarial más alta los trabajadores de la confección son los que menos ganan en el sector manufacturero de Sudáfrica.

Kriel rechaza la información difundida de que el comité de negociación piensa cerrar 450 factorías por no cumplir la disposición sobre el salario mínimo, lo que se traduciría en la pérdida de 16.000 empleos. Informa de que el comité ha presentado demandas judiciales contra 297 compañías que emplean a 5.500 trabajadores y que muchas de esas compañías están tomando medidas para cumplir la ley.

“No se trata de una transacción entre empleos y trabajo decente, casi como si ambas cuestiones fueran mutuamente excluyentes. La ventaja competitiva no puede basarse en la ilegalidad y en una competición a la baja”, declara Kriel.

Kriel culpa de las pérdidas de empleos masivas en el sector a las políticas comerciales y a un régimen de reducción de aranceles por la vía rápida introducido hace más de 15 años. Si bien esto es cierto, no es un secreto que muchas compañías sudafricanas que tratan de eludir los salarios mínimos en el sector han trasladado sus operaciones. En Lesotho, un refugio para esas compañías rodeado por Sudáfrica por todas partes las estructuras de las fábricas no se pueden construir con suficiente rapidez para las compañías de la confección sudafricanas que desean trasladarse.

Los trabajadores de la confección en Lesotho rechazan sus bajos salarios. Un estudio de la OIT publicado en 2011 mostró que los salarios reales han bajado en un período de cinco años y que el salario mínimo en el sector de la confección era inferior al salario mínimo general en Lesotho. Entonces, el salario mínimo en el sector variaba de 92 USD a 113 USD mensuales, según el cometido del empleo.

Los sindicatos pidieron un aumento masivo de hasta el 172 por ciento, hasta 238 USD al mes; se orquestó una elusión masiva, pero se logró un aumento salarial menor del 10 por ciento. Esta demanda, aparentemente carente de realismo, fue apoyada por un estudio sobre Salario Digno de la OIT en 2012, y en Lesotho continúan los esfuerzos para elevar los salarios en el sector de la confección, que si tienen éxito reducirían la ventaja competitiva de Lesotho.

No hay solución fácil para lograr un trabajo decente en el sector de la confección, que se caracteriza por la competencia desleal basada en la explotación salarial y en una competición por las peores condiciones. En un mundo globalizado, los sindicatos tienen que mirar más allá de la legislación laboral nacional para proteger los salarios en sectores con gran densidad de mano de obra. Es indispensable la solidaridad internacional para abordar la competencia en el sector que impulsa los salarios a la baja y mantiene el mal cumplimiento de las normas internacionales del trabajo.