26 noviembre, 2025La COP30 concluyó en Belém con un tono y un ambiente diferentes a los de los últimos años. Bajo la presidencia brasileña, la cumbre se caracterizó por una mayor transparencia, un acceso más fácil a los delegados y una participación ciudadana más abierta, que incluyó manifestaciones pacíficas dentro de la propia sede. Para los sindicatos y la sociedad civil, este cambio supuso un cambio significativo tras varias COP restrictivas y difíciles.
Un panorama político diferente
Brasil llegó a la COP30 con ambición. Entre sus prioridades se encontraban unos compromisos globales más firmes en materia de reducción de emisiones, un aumento significativo de la financiación climática y unas vías más claras para la implementación. Aunque no todas las propuestas obtuvieron un apoyo total, el proceso en general fue más constructivo que en años anteriores y los negociadores manifestaron su voluntad de evitar retrocesos.
Los países siguieron divididos en torno a varias cuestiones, especialmente la financiación climática. Aunque en el texto final se incluyeron términos que alentaban a aumentar el apoyo financiero, no se adoptaron objetivos vinculantes. La brecha entre lo que se necesita y los compromisos asumidos actualmente sigue siendo grande, en particular en lo que respecta a las medidas de adaptación y Transición Justa.
La Transición Justa: un cambio hacia la implementación
Uno de los debates que suscitaron más atención en la COP30 fue el futuro del Programa de Trabajo sobre la Transición Justa (JTWP). A lo largo de la cumbre, las partes mantuvieron un diálogo profundo sobre cómo pasar de los debates conceptuales a la implementación concreta.
La propuesta de un Mecanismo de Acción de Belém (BAM) generó un intenso debate durante el año pasado. Muchos países lo consideraron una forma de acelerar la implementación; otros expresaron su preocupación por las implicaciones financieras, la duplicación de las instituciones existentes y la garantía de un espacio adecuado para los trabajadores y otros actores no estatales.
Al final, el resultado reflejó un compromiso. En lugar de establecer un mecanismo independiente, las partes acordaron desarrollar un «mecanismo de Transición Justa» en virtud del artículo 25 del JTWP, cuyo primer borrador deberá presentarse en junio de 2026 en la reunión de la CMNUCC en Bonn. La Conferencia de Bonn sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, que se celebra anualmente, sirve como reunión semestral del Órgano Subsidiario de Ejecución y del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico. El texto hace hincapié en la cooperación internacional, el desarrollo de capacidades, la asistencia técnica y el intercambio de conocimientos, y especifica que el mecanismo debe basarse en la labor ya realizada en el marco de la CMNUCC y el Acuerdo de París, y complementarla.
En lo que respecta al mundo del trabajo, este resultado mantiene el enfoque en medidas prácticas y a corto plazo, al tiempo que conserva la relevancia de las instituciones establecidas, en particular la OIT y sus Directrices para una transición justa, como puntos de referencia esenciales para poner en práctica la Transición Justa.
Visibilidad para los trabajadores y sus derechos
A lo largo de las negociaciones, las referencias a los trabajadores cobraron mayor protagonismo. La versión final del JTWP destaca la importancia del trabajo decente, el diálogo social y la inclusión de los trabajadores formales e informales en los procesos de transición. Aunque no se menciona explícitamente a los sindicatos, las cuestiones relacionadas con los trabajadores tuvieron mayor visibilidad que en las COP anteriores, ya que se mencionaron en varios discursos de la presidencia.
El Plan de Acción de Género, incierto en un principio, acabó siendo adoptado, e incluyó referencias a las trabajadoras y a una Transición Justa con perspectiva de género. Esto representa uno de los avances más claros de la COP30.
La declaración final pronunciada por los representantes de los trabajadores también subrayó la importancia de basar la Transición Justa en los derechos, la participación y el trabajo decente. Así lo destacó la declaración de los sindicatos y las ONG:
“Por primera vez, los trabajadores y sus sindicatos, las mujeres y los colectivos de género, y las comunidades tendrán un espacio específico en la CMNUCC para trabajar en nuestros intereses y derechos. Los sindicatos llevan muchos años reclamando esto, ya que la protección y la promoción de los derechos laborales, la organización de la participación de los trabajadores y un diálogo social auténtico para lograr un trabajo decente y empleos de calidad, pensiones, salud y seguridad, junto con sistemas de protección social universales, son factores esenciales para acelerar la acción climática”.
La tecnología, el comercio y la reforma institucional
La adopción de un nuevo marco de cooperación tecnológica se centró en apoyar a los países en desarrollo, promover las tecnologías endógenas y fomentar una implementación inclusiva y sensible al género. Este marco entrará en vigor en 2025 y se someterá a revisión en 2034.
Los debates sobre comercio no avanzaron, ya que las partes reiteraron que las cuestiones relacionadas con este tema deben seguir siendo competencia de la OMC. Las conversaciones sobre la reforma institucional de la CMNUCC tampoco lograron avances, lo que refleja la dificultad de alcanzar un consenso sobre cuestiones procedimentales.
De cara al futuro: Bonn y la COP31
El siguiente paso importante tendrá lugar en junio de 2026, cuando los órganos subsidiarios tengan el mandato de presentar el primer borrador para poner en marcha el nuevo mecanismo de Transición Justa.
Las negociaciones avanzarán entonces hacia la COP31, copresidida por Turquía y Australia, donde las condiciones políticas determinarán cómo se integran las prioridades de los trabajadores en la agenda.
Para IndustriALL, la línea de acción sigue siendo la misma:
- mantener a los trabajadores en el centro de la acción climática;
- garantizar que la Transición Justa siga estando arraigada en los derechos laborales y el diálogo social; y
- mantener a la OIT como institución clave en la configuración de la implementación global.
“La COP30 no resolvió todos los retos, pero abrió un nuevo espacio para el diálogo, reforzó la visibilidad de los trabajadores y estableció expectativas más claras para las próximas etapas de la Transición Justa. Esto nos da una base para seguir promoviendo los derechos laborales y el trabajo decente en el centro de la acción climática”,
expresó Kan Matsuzaki, secretario general adjunto de IndustriALL.
FOTO: Shutterstock Belém, Brasil, COP30, 17 de noviembre de 2025. Marina Silva, presidenta de la COP, Correa do Lago, activistas y artesanía indígena en las actividades de la COP30.
