30 marzo, 2026IndustriALL Global Union presentó una denuncia formal ante el Comité de Libertad Sindical (CLS) de la OIT contra el Gobierno Federal de Malasia, en la que se documenta un patrón profundamente alarmante de represión sindical en 12 empresas de las industrias electrónica, de semiconductores, aeroespacial, automotriz y papelera.
La denuncia, presentada el 10 de marzo de 2026 junto con cinco sindicatos afiliados de Malasia, acusa al Gobierno de no garantizar una protección adecuada contra la injerencia de los empleadores en el derecho de los trabajadores a sindicalizarse y negociar colectivamente, lo que constituye una violación directa del Convenio 98 de la OIT, que ha sido ratificado por el país.
Un patrón sistémico de violaciones
Los 12 casos involucran a Flextronics Technology (Penang), Molex (Malasia), Renesas Semiconductor KL, Texas Instruments Malaysia, XSD International Paper, General Aluminium Works, Hicom Automotive Manufacturers, Valeo Malaysia, Boeing Composites Malaysia, Nexperia Malaysia, Lumileds Malaysia y Wiwynn Technology Service Malaysia.
En todos estos casos, los trabajadores y sus sindicatos se enfrentaron a un conjunto de tácticas sorprendentemente similares, diseñadas para socavar su libertad sindical.
Los empleadores amenazaron a los trabajadores con perder sus bonos, aumentos salariales y prestaciones si votaban a favor de un sindicato. También les advirtieron de cierres de fábricas y despidos masivos si formaban sindicatos. En el caso de los trabajadores migrantes, que se encuentran entre la población más vulnerable, las amenazas se centraron específicamente en la deportación y la no renovación de los permisos de trabajo. Además, se retrasaron deliberadamente los autobuses de la empresa los días de votación. Se impidió físicamente el acceso a las mesas de votación. No se permitió al personal revisar sus nombres en las listas electorales. Luego de que las votaciones arrojaron resultados favorables para el sindicato, se despidió, suspendió y sometió a procedimientos disciplinarios a activistas sindicales.
En algunos casos, las empresas utilizaron el sistema judicial como arma, presentando recurso tras recurso ante el Tribunal Superior, el Tribunal de Apelación y el Tribunal Federal, para retrasar los procesos de reconocimiento durante años y, en un caso, más de una década.
Los trabajadores se defendieron y ganaron, pero la justicia siguió sin llegar
A pesar de las constantes interferencias, los trabajadores de varias empresas demostraron una determinación extraordinaria. En Nexperia, el 95,92 % del personal votó a favor de su sindicato. En Boeing Composites Malaysia, el 85,2 % de los trabajadores con derecho a voto se pronunció a favor del NUTEAIW. En Lumileds, el sindicato ganó con casi un 70 % de apoyo a pesar de que la dirección amenazó a los trabajadores migrantes con la deportación, negó a los simpatizantes sindicales el derecho de ir al baño y acusó falsamente a los dirigentes sindicales de conducta indebida.
Sin embargo, el triunfo en las urnas rara vez supuso el final de la lucha. En Lumileds, un miembro del comité de empresa que denunció los actos de intimidación posteriores a la votación fue despedido y obligado a dormir en su coche tras ser expulsado de las instalaciones de la empresa. Los trabajadores migrantes fueron deportados.
En XSD International Paper, 20 activistas sindicales fueron despedidos semanas después de que el sindicato obtuviera el reconocimiento con el 63,71 % de los votos, y solo fueron reincorporados meses más tarde tras una manifestación en el Parlamento de Malasia.
En Renesas Semiconductor, a pesar de que los tribunales fallaron en múltiples ocasiones a favor del sindicato y confirmaron que la empresa había llevado a cabo prácticas antisindicales, nadie ha sido procesado ni sancionado conforme a la ley seis años después de que se presentara una denuncia formal.
Las autoridades no actuaron
Esta denuncia pone de manifiesto la falta de acciones efectivas por parte de las autoridades malasias. Las denuncias presentadas ante el Departamento de Relaciones Laborales quedaron sin respuesta o no dieron lugar a medidas concretas. Se iniciaron investigaciones, pero nunca concluyeron con sanciones disuasorias. Las autoridades optaron por la conciliación antes que por la aplicación de la ley. En el caso de Flextronics, se presentó una denuncia urgente ante los funcionarios del Departamento de Relaciones Laborales presentes en el lugar durante la votación, pero no se tomó ninguna medida.
El propio Comité de Expertos de la OIT (CEACR), en sus observaciones de 2024, ya había señalado la ineficacia de los recursos, la lentitud de los procedimientos y el carácter insuficientemente disuasorio de las sanciones en los casos de discriminación antisindical en Malasia, lamentando que el Gobierno no hubiera facilitado la información solicitada ni hubiera introducido cambios en la disposición pertinente de la Ley de Relaciones Laborales que impide a los trabajadores acceder directamente a los tribunales.
Las demandas de IndustriALL
IndustriALL y sus afiliados piden al Comité de Libertad Sindical de la OIT que recomiende al Gobierno de Malasia la adopción de medidas urgentes, entre las que se incluyen:
Garantizar que las votaciones secretas y los procedimientos de reconocimiento se lleven a cabo sin interferencias por parte de los empleadores, con una supervisión activa y la intervención inmediata de las autoridades.
Garantizar investigaciones rápidas e imparciales sobre la discriminación antisindical, con plazos claros y resultados fundamentados. Imponer sanciones efectivas, proporcionadas y disuasorias, incluida la aplicación efectiva del artículo 59 de la Ley de Relaciones Laborales. Ofrecer soluciones rápidas a los trabajadores afectados, como la reincorporación y la indemnización. Adoptar medidas específicas para proteger a los trabajadores migrantes, quienes se enfrentan a una vulnerabilidad especial y acentuada ante la coacción. Evitar que las demoras judiciales excesivas se conviertan en un instrumento para denegar los derechos de negociación colectiva.
El secretario general de IndustriALL, Atle Høie, declaró:
“Los casos que se recogen en esta denuncia no son incidentes aislados, sino que constituyen una prueba de un fallo estructural a la hora de proteger los derechos laborales fundamentales en Malasia. Los trabajadores están ganando las votaciones por mayorías abrumadoras y, sin embargo, siguen siendo despedidos, intimidados y privados de su derecho a la negociación colectiva. El Gobierno de Malasia debe actuar y la OIT debe exigirle que rinda cuentas”.
La denuncia se presentó conjuntamente con el Sindicato de Trabajadores de la Industria Electrónica de las Regiones del Norte, Sur y Oeste (EIEUNR, EIEUSR y EIEUWR), el Sindicato de Trabajadores de la Industria Papelera y de Productos Derivados del Papel (PPPMEU) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de Equipos de Transporte e Industrias Afines (NUTEAIW), que en conjunto representan a decenas de miles de trabajadores en toda la Malasia peninsular.
Imagen: Shutterstock
