17 febrero, 2026Las crisis climáticas ya no son riesgos abstractos para las cadenas de suministro globales. El calor extremo, las inundaciones y la escasez de agua ya están afectando a la producción de ropa y calzado, dañando las infraestructuras y poniendo en peligro la salud de los trabajadores y trabajadoras.
En el 12.º Foro de la OCDE sobre conducta empresarial responsable, celebrado en París, los debates del segundo día se centraron en el creciente impacto del cambio climático sobre las y los trabajadores. El mensaje de los sindicatos fue claro: la resiliencia climática y los derechos laborales son inseparables.
Los datos presentados durante la sesión mostraron un aumento de las consultas médicas y el ausentismo durante los períodos de calor extremo. Las trabajadoras y los trabajadores suelen asumir la carga mediante la pérdida de ingresos, el aumento de la presión productiva y las condiciones inseguras.
Los representantes de las fábricas describieron diversas medidas de adaptación, como la mejora de la ventilación, los sistemas de hidratación, el ajuste de los turnos, la planificación de emergencias y la mejora de las infraestructuras. Sin embargo, muchos reconocieron que los proveedores no pueden asumir estas inversiones por sí solos. Sin cambios en las prácticas de compra y sin una responsabilidad financiera compartida, los costos de la adaptación corren el riesgo de recaer una vez más sobre los trabajadores a lo largo de la cadena de suministro.
Los representantes sindicales y de los trabajadores informales hicieron hincapié en que la adaptación climática debe incluir la opinión de los trabajadores, la protección social y la seguridad de los ingresos, en particular para las mujeres y los trabajadores del sector informal, que se enfrentan a fuertes impactos económicos cuando aumentan las temperaturas. La diligencia debida debe ir más allá de las políticas y las auditorías e incluir un seguimiento en tiempo real, normas de salud y seguridad vinculantes y prácticas de compra que permitan flexibilidad cuando las condiciones se vuelven peligrosas.
El secretario general de IndustriALL, Atle Høie, insistió en que la resiliencia climática es inseparable de los derechos sindicales, así como advirtió de que las soluciones fracasarán si se excluye a los trabajadores y trabajadoras.
“Hay que ser muy sinceros: hoy en día, las medidas de protección son muy escasas. La producción de nuestra ropa se lleva a cabo en países donde el calor se está convirtiendo en un grave problema de salud y donde los sindicatos apenas tienen cabida. Si se lucha contra la existencia de los sindicatos, nunca se encontrarán soluciones a estos problemas, porque las personas que los sufren a diario deben estar presentes en las negociaciones. Los derechos sindicales son un derecho humano fundamental”.
Además, añadió que no se puede esperar que los trabajadores asuman los costos de la adaptación. Las marcas, los propietarios de las fábricas y, en última instancia, los consumidores deben compartir la responsabilidad, y se están desarrollando modelos escalables, como el sistema del Acuerdo Internacional, para garantizar la distribución de los costos y una mayor protección de la salud y la seguridad, lo que incluye abordar el estrés térmico como un problema fundamental en el lugar de trabajo.
