7 octubre, 2026Más de 100 mineros han muerto en Pakistán este año, en una industria donde el peligro se ha vuelto algo habitual. Sin embargo, los trabajadores no se limitarán a esperar de brazos cruzados a que el cambio llegue por sí solo.
Las muertes siguen un patrón
Para muchos trabajadores en Pakistán, un día de trabajo implica enfrentarse al polvo de carbón y a otros peligros bajo tierra. No todos regresan a casa. Semanas antes de que 36 trabajadores murieran en Sorange, la Federación de Mineros de Pakistán (PMWF), afiliada a IndustriALL, presentó a las autoridades un informe sobre por qué siguen ocurriendo accidentes mineros. El informe no evitó la tragedia.
Estas muertes no son accidentes aislados. En los últimos años, se estima que más de 300 mineros fallecieron y más de 3000 resultaron gravemente heridos cada año. Las cifras reales probablemente sean más altas, porque muchos incidentes no se reportan.
Pakistán no es el único caso. Se calcula que, en todo el mundo, murieron unos 400 trabajadores mineros durante el mismo período. Las causas son ampliamente conocidas: las normas de seguridad se aplican a medias, los salarios son bajos y la protección social es escasa. Cuando el trabajo es tan inseguro, es difícil negarse a realizar tareas peligrosas.
Los efectos a largo plazo del polvo de carbón
El polvo de carbón daña los pulmones poco a poco, a lo largo de los años. La Federación de Trabajadores de las Minas Centrales de Pakistán (PCMLF), afiliada a IndustriALL, organizó recientemente dos campamentos médicos donde se evaluó la salud de 105 mineros. A todos los declararon aptos para trabajar, pero un chequeo solo refleja el estado de salud en un momento específico. Los doctores señalaron que hay que estar atentos a enfermedades pulmonares, presión arterial alta e infecciones transmitidas por la sangre. Pidieron protección respiratoria adecuada, mejor ventilación bajo tierra, turnos de trabajo más seguros y chequeos regulares.
Desde el 20 de septiembre, el yacimiento de carbón de Shahrag, en Baluchistán, cuenta con una ambulancia permanente para llevar a los mineros lesionados o enfermos a Quetta. Esta medida se logró gracias a la presión que ejercieron los mineros y sus sindicatos.
Emmanuel Adjei-Danso, director de minería de IndustriALL, afirmó:
“La seguridad no puede terminar al salir de la mina. El polvo que los trabajadores respiran hoy puede afectar su salud dentro de unos años. Por eso la salud debe estar en el centro de todo lo que hacemos”.
Por qué Pakistán debe ratificar el Convenio n.o 176 de la OIT sobre seguridad en las minas
Los mineros reclaman algo más que ambulancias. La PCMLF y la PMWF quieren que el Gobierno ratifique el Convenio n.º 176 de la OIT sobre seguridad y salud en las minas, que establece lo que deben hacer los empleadores, lo que deben revisar los inspectores y el derecho de los trabajadores a no realizar trabajos peligrosos. Los sindicatos también exigen sistemas de detección de gases, ventilación y rescate en todas las minas, además de que los empleados tengan una participación real en las decisiones sobre la seguridad de las minas.
Una ley sobre el papel es solo el principio. Los trabajadores también necesitan conocer sus derechos y saber cómo ejercerlos.
El trabajo ya empezó. El 3 de agosto, la PMWF, IndustriALL y el sindicato de trabajadores organizaron un programa de seguridad y salud en las minas en Zamarud Mines. El evento reunió a 227 mineros con directivos de la empresa, contratistas e inspectores de minas.
En 2027, IndustriALL planea impartir capacitación sobre seguridad y salud en las minas en Pakistán. Los trabajadores aprenderán a:
- controlar el polvo que causa la silicosis y otras enfermedades pulmonares;
- trabajar de manera segura en minas a cielo abierto y subterráneas;
- negarse a realizar trabajos peligrosos;
- reportar accidentes e incidentes peligrosos;
- evaluar riesgos; y
- llevar un registro de su exposición al polvo y otros peligros a lo largo del tiempo.
La capacitación también abordará los diferentes riesgos a los que se enfrentan las mujeres en la minería, los cuales deben reflejarse en los planes de seguridad.
La sindicalización es un elemento central de todas estas iniciativas. Cuando los trabajadores actúan juntos, estas protecciones no se limitan a una sola mina. Llegan a más mineros, incluso a los de minas pequeñas e informales.
La ambulancia, los chequeos médicos y la reunión con los empleadores e inspectores se lograron porque los trabajadores siguieron exigiéndolos. El objetivo ahora es que la seguridad sea la norma en todas las minas, no un favor que se consigue en casos puntuales.
Atle Høie, secretario general de IndustriALL, declaró:
“En Islamabad, el Gobierno se comprometió a avanzar en la ratificación del C176 junto con los dos convenios fundamentales sobre seguridad y salud. Lo que nos ha faltado es continuidad. Seguiremos sentándonos a la mesa de negociaciones, porque los mineros están pagando el precio de cada retraso”.



