22 abril, 2026Cuando la presidenta de IndustriALL, Christiane Benner, visitó la sede de Ginebra el 25 de marzo de 2026, habló abiertamente con el personal sobre el estado del movimiento y lo que hará falta para lograr resultados. Más tarde, le planteamos algunas preguntas clave.
Christiane Benner llegó a la sede de IndustriALL en Ginebra el 25 de marzo de 2026, en medio de una intensa lucha. Se estaban celebrando elecciones a los comités de empresa en toda Alemania, e IG Metall, el sindicato que dirige como la primera mujer presidenta de su historia, se enfrentaba a la competencia directa de la extrema derecha en los centros de trabajo.

Ese día, al dirigirse al personal, fue muy clara sobre el peso del momento presente. Los trabajadores, afirmó, están recurriendo a los sindicatos precisamente porque no tienen a quién más acudir.
“Para algunas personas, somos la última esperanza”.
Esa frase y la responsabilidad que conlleva marcaron todo lo que vino después.
Tras su visita, nos pusimos en contacto con Christiane Benner para preguntarle qué implica esa responsabilidad para IndustriALL y para los dirigentes sindicales de todo el mundo.
Sobre la visión y el liderazgo
Usted se refirió a los sindicatos como “la última esperanza” para muchos trabajadores. Se trata de una gran responsabilidad. ¿Cómo la asume y qué exige esto de los dirigentes sindicales de todo el mundo en estos momentos?
Cuando los sindicatos se convierten en la última esperanza para muchos trabajadores, nos convertimos en defensores de facto del trato justo, la dignidad en el trabajo y la seguridad económica y social básica. Asumimos funciones más amplias, como la defensa de políticas industriales sostenibles y la protección de los derechos laborales en todos los sectores. Esto implica mantenernos cerca de los trabajadores y, al mismo tiempo, desempeñar un papel político en la sociedad.
Esta situación también genera oportunidades reales. Podemos recuperar la confianza de la ciudadanía, así como ampliar las bases de afiliados en sectores prometedores y entre grupos objetivo, como los trabajadores no manuales, las mujeres y los jóvenes. Debemos ser más estratégicos, no solo reactivos, y nuestra toma de decisiones debe centrarse en los trabajadores.
Aunque las altas tasas de desempleo y los cambios demográficos están provocando un descenso de la afiliación sindical en muchos países, incluida Alemania, al mismo tiempo estamos captando a muchos nuevos afiliados. Por eso tendremos éxito a largo plazo. Estoy firmemente convencida de ello.
De aquí a cuatro años, ¿cómo se definirá el éxito para IndustriALL y para los trabajadores a los que representamos?
Habremos tenido éxito cuando hayamos dado un nuevo impulso a la solidaridad y, como sindicatos, formemos un frente unido que no pueda ser dividido. Cuando no nos centremos en lo que nos separa, sino en lo que nos une: la lucha por los derechos laborales, los empleos dignos y seguros, la seguridad social y la democracia en el lugar de trabajo.
Esto se traduce en mejoras tangibles en la vida cotidiana de los trabajadores de todo el mundo:
- Perspectivas de futuro con empleos estables y seguridad social.
- Salarios más altos y mayor poder adquisitivo en los principales sectores industriales.
- Lugares de trabajo más seguros, con reducciones cuantificables de los accidentes y la exposición a materiales peligrosos.
- Participación significativa de los trabajadores en cómo se implementan las nuevas tecnologías, como la IA, la automatización y la robótica.
Los trabajadores necesitan sentir la diferencia: mejoras reales, no solo logros políticos sobre el papel.
Mencionó la necesidad de contar con dirigentes auténticos y capaces de demostrar cómo los sindicatos marcan la diferencia. ¿Cómo se manifiesta ese tipo de liderazgo en la práctica?
Los dirigentes visionarios impulsan activamente la transformación, desde la digitalización y la automatización hasta los cambios ecológicos. Mantienen una estrecha relación con los trabajadores, están presentes tanto en las plantas de producción como en las oficinas y se mantienen en contacto con los que trabajan desde casa. Abordan las preocupaciones de forma temprana y desarrollan soluciones en conjunto, como iniciativas de capacitación en nuevas tecnologías o la transición hacia una producción climáticamente responsable.
Comunican con claridad, explican cuestiones complejas de forma comprensible y se presentan con seguridad en público, en la esfera política y en los medios de comunicación. Involucran activamente a los trabajadores jóvenes y a las mujeres. Así, generan confianza, promueven la renovación y garantizan que su sindicato siga siendo, o se convierta en, una voz firme en favor del trabajo decente.
En definitiva, los dirigentes sindicales visionarios son agentes del cambio valientes, empáticos, estratégicos y con principios que movilizan a las personas, impulsan activamente el cambio y preparan a los sindicatos para el futuro.
Sobre la extrema derecha
Describió haber visto un diagrama que mostraba las conexiones globales entre los movimientos de extrema derecha. ¿Qué le llamó la atención y qué puede hacer una federación sindical internacional para hacer frente a esto que no puedan hacer los sindicatos nacionales?
Lo que más me llamó la atención fue comprobar lo bien conectada y lo extensa que es la red de Orbán como representante de la extrema derecha. Afortunadamente, acaba de perder las elecciones. Pero me temo que las redes de la derecha seguirán existiendo.
Todos los sindicatos deben posicionarse en contra de la extrema derecha en sus respectivos países, no solo por el mero hecho de oponerse a ella, sino porque estas fuerzas se oponen activamente a los derechos laborales en todos los aspectos de sus políticas. Sin embargo, seremos más fuertes si luchamos juntos, seguimos una estrategia común y construimos redes sólidas más allá de las fronteras. Una federación internacional como IndustriALL Global Union puede proporcionar una plataforma para ello, ayudar a coordinar nuestras actividades y afinar nuestras estrategias. Así, podremos aprender unos de otros y exponer el historial antiobrero de estas fuerzas.
Los sindicatos también fortalecen la democracia al garantizar que esta no se quede afuera de las puertas de las fábricas. En Alemania, las elecciones a los comités de empresa son las segundas elecciones democráticas más importantes del país. Este año, la mayoría de las listas de la derecha no lograron avanzar porque nos mantuvimos cerca de la gente. Hacer de la democracia participativa una realidad tangible es una de las armas más eficaces de las que disponemos para hacer frente a las fuerzas de extrema derecha.
Sobre la sindicalización
El plan de acción del Congreso de Sídney pone la sindicalización en el centro. ¿Cómo es la labor de sindicalización cuando se hace bien?
Cuando se entiende correctamente, la sindicalización pone a los trabajadores en el centro: escuchamos sus preocupaciones, los problemas a los que se enfrentan a diario, lo que les motiva y lo que les causa temor. Debe quedar claro que los trabajadores son el sindicato. Cuando la sindicalización se hace bien, son los propios trabajadores quienes toman las decisiones; el sindicato orienta, pero no controla. Un comité de empleados de confianza lidera la labor de sindicalización, habla con sus compañeros y asume la responsabilidad de impulsar la campaña.
De este modo, construimos una base sindical sólida en el lugar de trabajo, con muchos afiliados activos y comprometidos. Los trabajadores notan la diferencia y comprenden que pueden lograr más si se organizan y hablan con una sola voz. Esto convierte la solidaridad y la democracia en el lugar de trabajo en algo tangible e indispensable. Se crea una cultura de apoyo mutuo.
Sobre las mujeres y las reacciones antifeministas
Usted es la primera mujer presidenta de IG Metall. Ha mencionado las reacciones antifeministas como parte de la agenda general de la derecha. ¿Qué significa esto para usted personalmente, y qué debe hacer IndustriALL para proteger los logros alcanzados en materia de género?
Más de dos décadas de construcción de estructuras feministas dentro de IG Metall me han enseñado una cosa por encima de todo: ninguna conquista ha sido fácil ni segura. Los sindicatos feministas no surgen por sí solos. Necesitan estructuras que realmente empoderen a las mujeres: sistemas salariales transparentes, conciliación entre la vida laboral y personal, participación genuina y espacios donde las mujeres puedan expresarse. Y necesitan el valor para cambiar activamente los patrones patriarcales. En los sindicatos, el feminismo implica un cambio práctico y cotidiano en las relaciones de poder.
Esto es especialmente crucial ahora. En todo el mundo, los avances conquistados por las trabajadoras están siendo atacados. Estas reacciones se dirigen contra nosotras porque nuestro movimiento se ha fortalecido. No debemos dejarnos intimidar. Debemos seguir organizándonos, creando redes a nivel internacional y alzando la voz. Nuestro movimiento sindical mundial respalda a todas las mujeres que luchan por la dignidad, la seguridad y la igualdad. Hoy es más importante que nunca.
La pregunta que nos dejó
Christiane Benner se fue de Ginebra el mismo día que llegó, de regreso a Alemania y a la primera línea de batalla en las elecciones a los comités de empresa. Pero la pregunta que planteó al personal, “¿qué significa ser la última esperanza?”, resuena mucho más allá de IG Metall. Se sitúa en el centro de la razón de ser de IndustriALL: conectar las luchas de los trabajadores de todo el mundo en algo más grande de lo que cualquier sindicato puede lograr por sí solo. Su visita fue un recordatorio de por qué eso es tan importante y de lo mucho que está en juego.




