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Kemal interviene en el Congreso Mundial de IndustriALL Global Union, Sídney, noviembre de 2025

El comercio debe estar al servicio de los trabajadores, no en su contra

Kemal en su intervención ante el Congreso Mundial de IndustriALL en Sídney, noviembre de 2025

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25 junio, 2026El debate mundial sobre el comercio ha tomado un rumbo totalmente equivocado. Miremos por donde miremos, la conversación se ha reducido a una única pregunta: aranceles, ¿sí o no?

Por Kemal Özkan, secretario general adjunto de IndustriALL Global Union

Esa no es la pregunta correcta. Y mientras sigamos planteándola, los trabajadores de todo el mundo, desde Detroit hasta Düsseldorf, desde Dakar hasta Daca, seguirán pagando las consecuencias.

Quiero dejar en claro cuál es la postura de IndustriALL. Representamos a aproximadamente 50 millones de trabajadores de los sectores minero, energético y manufacturero en más de 140 países. El comercio afecta a todos y cada uno de ellos. Estamos a favor del comercio internacional, pero debe ser justo. El comercio no es un fin en sí mismo, sino que debe beneficiar a los trabajadores y a las sociedades en su conjunto. Lo que rechazamos es un sistema comercial diseñado para servir al capital a costa de las personas que construyen, extraen y fabrican.

El sufrimiento es real, el diagnóstico es erróneo

Los trabajadores del mundo industrializado que se sienten abandonados por la globalización no están equivocados. Las pruebas son inequívocas. Los estudios han demostrado que la competencia de las importaciones procedentes de China supuso hasta un 25 % de la caída del empleo en el sector manufacturero estadounidense en los años posteriores a la adhesión de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Y, lo que es más importante, cuando esas regiones se recuperaron finalmente y el desempleo descendió, fueron los trabajadores más jóvenes y menos experimentados quienes obtuvieron los nuevos puestos de trabajo. Los que perdieron sus medios de vida tendieron a permanecer en el paro o a abandonar el mercado laboral por completo. El efecto devastador de las perturbaciones comerciales es permanente y personal.

La indignación es legítima y los trabajadores merecen ser escuchados. Pero los aranceles, en particular los aranceles unilaterales impuestos al margen de cualquier marco de la OMC, no son la solución.

La razón es la siguiente: en una economía integrada a escala mundial, los aranceles unilaterales no repatrían los puestos de trabajo, sino que desvían el flujo de mercancías. Cuando un país eleva las barreras, las cadenas de suministro se adaptan. El déficit puede reducirse sobre el papel, mientras que el desequilibrio subyacente persiste. Entretanto, los trabajadores de países que no tuvieron nada que ver con la disputa original se enfrentan a precios más elevados, a la interrupción de las cadenas de suministro y, en el sur global, a la pérdida de las mismas oportunidades de exportación que se suponía que iban a impulsar su desarrollo.

Esto se vio claramente reflejado en nuestra reunión de emergencia sobre comercio celebrada el 23 de abril de 2026, en la que se reunieron más de 200 representantes de 65 países para evaluar la situación actual. Los datos presentados fueron contundentes: los aranceles no habían modificado de forma sustancial el panorama del comercio mundial. Lo que sí habían hecho era generar incertidumbre, disparar los costos y los precios, reducir los salarios reales de unos trabajadores que ya se encontraban bajo presión y agravar las divisiones precisamente en el momento en que la solidaridad es más importante.

Estratégicos, no reactivos

IndustriALL reconoce la importancia de utilizar instrumentos de defensa comercial. Nuestra postura, adoptada por nuestro Comité Ejecutivo y confirmada por la reciente resolución del Congreso, es clara: los aranceles pueden ser una herramienta legítima cuando se utilizan de forma estratégica, en el marco de un sistema comercial internacional justo y basado en normas, como parte de un paquete más amplio de políticas industriales que incluya condiciones laborales y un plan definido para desarrollar la capacidad manufacturera y crear empleos dignos.

Esto es algo muy distinto de una guerra arancelaria.

La cuestión fundamental, tal como lo expresaron claramente nuestros colegas del Comité Asesor Sindical ante la OCDE (TUAC) en nuestra reunión de abril, es qué hacen los Gobiernos y las empresas con el tiempo y los ingresos adicionales que les proporcionan los aranceles. ¿Invierten en los trabajadores, en la mejora de sus competencias, en la protección social y en industrias nacionales verdaderamente competitivas? ¿O permiten que las empresas obtengan beneficios adicionales y reduzcan los impuestos a los más ricos, mientras los trabajadores esperan una reindustrialización que nunca llega?

Sabemos por experiencia cuál de estos resultados es el más habitual.

Una agenda comercial centrada en los trabajadores

IndustriALL lleva años proponiendo un marco centrado en los trabajadores. Nuestros diez principios rectores, adoptados por primera vez en 2018, se basan en una sencilla convicción: los problemas globales requieren soluciones globales. La respuesta a un sistema multilateral fracturado no es abandonar el multilateralismo, sino repararlo, con los trabajadores sentados en la mesa de negociaciones.

Esto significa que los acuerdos comerciales deben incluir derechos laborales exigibles, no como un simple complemento, sino como un aspecto fundamental. Significa que el acceso al mercado debe estar vinculado al cumplimiento de los convenios de la OIT. Significa que los Gobiernos democráticos deben conservar el margen de maniobra político necesario para desarrollar la capacidad industrial sin la amenaza de ser demandados por empresas multinacionales a través de los mecanismos de solución de controversias entre inversores y Estados. Y significa que la contratación pública, una de las herramientas más poderosas de que disponen los Gobiernos, debe seguir estando disponible para apoyar la industria manufacturera nacional y las comunidades locales.

La voz del sur global

Hay algo que me preocupa profundamente del debate actual: se desarrolla casi en su totalidad en, por y para el norte global. Cuando se habla de los trabajadores de África, Asia y América Latina, si es que se los menciona en absoluto, se los trata como una fuente de competencia que hay que manejar, y no como personas cuyo desarrollo y dignidad son igualmente importantes.

El comercio internacional es un vehículo importante para el desarrollo de las economías y la mejora de las condiciones sociales y laborales en el sur global. Muchos países en desarrollo, incluidos los menos desarrollados, desempeñan un papel importante en las cadenas de suministro mundiales. Por esta razón, la gestión de estas cadenas de suministro mediante la diligencia debida en materia de derechos humanos constituye una parte fundamental de la labor de IndustriALL. El camino a seguir está claro: es esencial pasar de una legislación voluntaria a una vinculante.

Si es posible establecer normas vinculantes para las cadenas de valor mundiales, ¿por qué no para el comercio en sí mismo? El mundo se encuentra inmerso en una crisis de desigualdad. ¿Cómo podemos invertir esta tendencia? No cabe duda: mediante normas vinculantes para el comercio y la producción en las cadenas de suministro, de modo que se protejan los derechos humanos y laborales y sea posible seguir una vía de desarrollo auténtica.

En IndustriALL, rechazamos por completo ese planteamiento. El mismo sistema comercial basado en normas que reclamamos para un trabajador siderúrgico de Pensilvania también debe beneficiar a una trabajadora de la confección de Bangladesh y a un minero de Zambia. La Zona de Libre Comercio Continental Africana, si se asienta sobre normas laborales sólidas, ofrece la posibilidad de una verdadera industrialización en todo un continente que, con demasiada frecuencia, ha sido tratado como una fuente de materias primas en lugar de como un lugar donde se debe añadir y distribuir el valor. Los acuerdos comerciales firmados recientemente encierran el mismo potencial, pero solo si las protecciones de los trabajadores son exigibles y reales.

En los próximos meses recabaremos las opiniones de nuestros compañeros y compañeras de todo el sur global, ya que una política comercial en favor de los trabajadores no puede elaborarse únicamente en las capitales de los países ricos.

Lo que necesitamos ahora

La situación actual es peligrosa, no porque los países se estén replanteando el comercio, sino porque lo están haciendo de forma aislada, de manera reactiva, sin contar con los trabajadores en la mesa de negociaciones ni tener una visión clara de cuál es el verdadero propósito del comercio.

La posición de IndustriALL sigue siendo la misma y es clara: el comercio debe estar al servicio de los trabajadores, las comunidades y el desarrollo. Eso implica una política industrial estratégica que acompañe a cualquier instrumento de defensa comercial. Implica derechos laborales exigibles en todos los acuerdos. Implica unidad y solidaridad más allá de las fronteras, y no un nacionalismo económico que enfrente a los trabajadores entre sí.

No podemos construir una economía global justa aislándonos. Solo podemos construirla juntos.

IndustriALL Global Union lucha por este objetivo general y lo sitúa en el centro de todas sus acciones y campañas.

La fuerza de una clase trabajadora organizada es el pilar fundamental para hacer realidad el lema de nuestro Congreso: “Organizándonos para un futuro justo”.

Kemal speaks at the IndustriALL Global Union World Congress, Sydney, November 2025
Kemal toma la palabra en el Congreso Mundial de IndustriALL Global Union. Sídney, noviembre de 2025