5 marzo, 2026En noviembre de 2025, cuando las y los delegados se reunieron en el 4.o Congreso de IndustriALL en Sídney, el sindicalismo feminista ocupó un lugar central en los debates. La vicepresidenta Rose Omamo marcó la pauta política de lo que se convertiría en un momento decisivo para la organización.
“Esta resolución nos llama a adoptar el feminismo como un proyecto político transformador. Es una herramienta para hacer frente a las causas subyacentes de la opresión”.
Su intervención no fue de carácter procedimental, fue direccional. Como defensora de larga data del sindicalismo feminista dentro de IndustriALL, sus palabras reflejaron años de trabajo de organización desde el Comité de Mujeres, que dio forma a la resolución y generó el impulso necesario para llegar a este momento. Dejó claro que el feminismo no es un tema accesorio, sino un marco político para el poder.
Cuando se procedió a la votación, no hubo votos en contra ni abstenciones.
No fue un momento simbólico. Fue un punto de inflexión estratégico, una decisión política deliberada de las organizaciones afiliadas a IndustriALL para situar el sindicalismo feminista en el centro de la agenda de la organización.
Lo que ocurrió en Sídney marcó un cambio estructural. El feminismo ya no quedó relegado a un segundo plano en el debate sindical, sino que se reconoció como un elemento central de las estrategias de sindicalización, las prioridades de negociación y la orientación global.
La resolución feminista establece que el sindicalismo feminista debe integrarse en todas las áreas de trabajo de IndustriALL, desde la Transición Justa hasta la política comercial, desde la sindicalización hasta los acuerdos marco globales, desde la salud y la seguridad en el trabajo hasta la responsabilidad de las empresas.
No es un simple añadido: define cómo avanzará la organización.
El feminismo como proyecto político transformador
Si Rose Omamo marcó la dirección política, la primera intervención desde la sala demostró que el sindicalismo feminista es un compromiso colectivo, que incluye también a los dirigentes hombres.
Etienne Vlok, del sindicato sudafricano SACTWU, comenzó nombrando a las mujeres dirigentes de las estructuras de su sindicato, presidentas, secretarias generales y representantes internacionales. Y no se trató de un gesto retórico, sino de un reconocimiento de los cambios concretos que se han producido en el poder.
“Vengo de un sindicato presidido por una mujer. Vengo de un sindicato con una secretaria general mujer… Y eso me enorgullece”.
Esta expresión de orgullo tuvo un propósito concreto: reconocer los avances logrados sin caer en la complacencia.
“En este Congreso, más del 40 % de la delegación está compuesta por mujeres. Pero un 40 % no es igualdad. Es una base sobre la que construir”.
Como primer orador en el debate, y siendo un sindicalista hombre, su mensaje fue claro: la transformación feminista no es una cuestión de mujeres. Es una cuestión sindical. La representación por sí sola no es el objetivo. El objetivo es la igualdad estructural.
La resolución refleja este enfoque. Exige que el pensamiento feminista nutra las estrategias de sindicalización, la negociación colectiva y la gobernanza sindical.
El liderazgo de las mujeres no solo debe ser visible, sino también empoderado, dotado de recursos e integrado en los procesos de toma de decisiones.
Desafiar las culturas sindicales patriarcales
Varios afiliados hablaron con franqueza sobre la dinámica interna de sus sindicatos.
Leontine Mbolanomena, representante de FESATI, Madagascar, fue muy directa:
“Podemos establecer cuotas. Podemos darles cargos a las mujeres. Pero no podemos confiar únicamente en las cuotas, ya que no les confieren responsabilidades reales ni les permiten tomar decisiones”.
Sus palabras resonaron porque abordaban una verdad incómoda: la inclusión formal no se traduce automáticamente en poder. El sindicalismo feminista requiere un cambio estructural en los procesos de toma de decisiones, la rendición de cuentas y la cultura de liderazgo.
María Travasson Ramos, del CNM-CUT, Brasil, subrayó lo que está en juego a nivel político:
“El feminismo debe formar parte de nuestro trabajo diario. No con palabras vacías, sino con una política real que luche por la justicia. No puede haber sindicatos fuertes sin un feminismo fuerte”.
Esta lógica impregna toda la resolución. Los principios feministas deben dar forma a las estructuras, las políticas y las campañas sindicales. El objetivo no es la visibilidad, sino la transformación.
La realidad de los lugares de trabajo como base
El debate se basó en experiencias vividas en los sectores en los que las trabajadoras se enfrentan a una discriminación y violencia sistémicas.
Rukmini VP, de la INTWF, India, explicó:
“He sido testigo del acoso y la discriminación habituales que sufren las trabajadoras en el lugar de trabajo”.
Endang Wahyuningsih, del FSP KEP, Indonesia, relacionó directamente la sindicalización feminista con la salud y la seguridad en el trabajo:
“Las mujeres no deberían estar solo en los comités de mujeres. Deben estar representadas en todos los comités, especialmente en el de salud y seguridad en el trabajo, donde las trabajadoras necesitan protección, incluido el cuidado de su salud reproductiva y la protección contra el acoso sexual”.
La resolución amplía las normas de salud y seguridad en el trabajo para incluir explícitamente la salud y los derechos sexuales y reproductivos, así como exige una capacitación transformadora en materia de género en todas las cadenas de suministro. Refuerza los compromisos para institucionalizar la prevención de la violencia y el acoso basados en género en los convenios colectivos y los marcos laborales.
Sujana Purba, del FSP2KI, Indonesia, lo expresó claramente:
“No se debe tolerar el acoso sexual ni la discriminación”.
Estas demandas se alinean con el llamado de la resolución a prácticas salariales transparentes y mecanismos estructurales para eliminar las disparidades de género en materia de salarios y ascensos.
Una economía política feminista
Uno de los aspectos más innovadores de la resolución es su adopción de la economía política feminista.
El texto vincula la justicia de género con los regímenes comerciales mundiales, la reestructuración neoliberal y la crisis climática. Pide que IndustriALL adopte una estrategia coordinada de economía política feminista para dar forma a las políticas comerciales y las respuestas de solidaridad.
Darius Guerrero, del PTGWO, Filipinas, articuló claramente esta conexión:
“Presionamos por un impuesto sobre el patrimonio y por la justicia climática, ya que ambos elementos son fundamentales para la Transición Justa por la que luchamos”.
La resolución exige una Transición Justa en materia de género que incorpore el trabajo de cuidados y la agencia económica de las mujeres. Reconoce el trabajo de cuidados como una labor fundamental que debe formalizarse, protegerse e integrarse en la negociación colectiva y la política económica. Esto traslada el sindicalismo feminista más allá de la representación y hacia la reestructuración económica.
Una postura firme frente a las reacciones antifeministas
La resolución también aborda el auge del autoritarismo de derecha y las reacciones antifeministas. Asimismo, compromete a los sindicatos a defender el espacio cívico y proteger a las mujeres sindicalistas que se enfrentan a la represión.
Lamia Safa, del SNP-CDT, Marruecos, planteó el desafío en términos más generales:
“La liberación de las mujeres es la liberación de nuestra sociedad”.
En el clima mundial actual, esta no es una posición neutral. Es una posición estratégica.
Liderazgo y apropiación institucional
En sus reflexiones posteriores al Congreso, la secretaria general adjunta Christina Olivier describió la resolución como un hito para la orientación política de la organización.
“Esta resolución deja claro que el feminismo no es una cuestión secundaria para IndustriALL: es fundamental para la forma en que nos organizamos, negociamos y luchamos. En el clima actual de desigualdad y retroceso a nivel mundial, adoptar esta posición no es opcional. Es necesario”.
Además, destacó que la votación unánime envió una señal contundente tanto a nivel interno como externo:
“Nuestros afiliados hablaron con una sola voz. El sindicalismo feminista es el rumbo que tomará nuestro movimiento”.
Para la dirección de IndustriALL, la importancia de la resolución no radica solo en su adopción, sino en lo que exige para avanzar: cambios concretos en las estrategias de sindicalización, las prioridades de negociación y la cultura institucional.
De las palabras al poder
La resolución defiende una visión colectiva del sindicalismo feminista centrada en el liderazgo, las experiencias y los derechos de las trabajadoras en toda su diversidad.
En Sídney, los afiliados hicieron algo más que adoptar un texto. Reivindicaron el feminismo como marco organizativo central para hacer frente al poder corporativo, la injusticia climática y la desigualdad económica.
- De la representación a la reestructuración.
- Del reconocimiento a la redistribución del poder.
- De las palabras al poder.
El sindicalismo feminista ha pasado de ser un compromiso a convertirse en una estrategia central en la agenda de IndustriALL. De este modo, la organización se ha posicionado como una federación sindical internacional orientada al futuro, preparada para afrontar los retos políticos del presente con claridad y convicción.
