El bloqueo de las comunicaciones se está utilizando para ocultar violaciones graves de los derechos humanos, silenciar la voz de los trabajadores e impedir que se documenten los abusos. Restablecer el pleno acceso a internet y a las comunicaciones independientes es una demanda urgente y legítima de quienes se manifiestan.
Desde finales de diciembre, las manifestaciones motivadas por la profundización de la crisis económica, la inflación galopante y el colapso de los medios de subsistencia se han extendido rápidamente por todo el país. La represión contra los manifestantes ha sido extrema, e incluso se ha llegado a utilizar munición de uso militar y armamento pesado en zonas urbanas. Los informes procedentes del interior de Irán, a pesar del bloqueo, indican que se han producido detenciones masivas, numerosos heridos y un número creciente de muertos. El uso de la fuerza letal contra personas que ejercen sus derechos fundamentales a la protesta y la huelga es inaceptable y debe cesar de inmediato.
Las detenciones y encarcelamientos por participar en protestas constituyen otra grave violación, por lo que los llamamientos a la liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos detenidos por manifestarse están plenamente justificados. Nadie debería ser privado de sus derechos y libertades por denunciar la pobreza, la injusticia o la corrupción.
El bloqueo en sí mismo constituye una violación flagrante del derecho a la información y a la libertad de expresión. Cortar los servicios de internet y telefonía no solo aísla a la población, sino que también pone en mayor peligro su vida al impedir el acceso a los servicios de emergencia, a las noticias independientes y al escrutinio internacional. No es una medida de seguridad, sino una herramienta para ocultar delitos.
Además de condenar la violencia y la represión, IndustriALL reitera sus reivindicaciones fundamentales en materia de derechos laborales y humanos. Las autoridades iraníes deben aplicar plenamente las disposiciones de los Convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo, que garantizan la libertad de asociación, la negociación colectiva y los derechos sindicales. La República Islámica de Irán debe reconocer el derecho de los trabajadores a la huelga en defensa de salarios justos y condiciones de trabajo humanas.
La crisis económica actual ha sumido a millones de personas en la pobreza. Irán debe fijar un salario mínimo que permita a los trabajadores y sus familias acceder a alimentos, vivienda y servicios básicos, garantizando un nivel de vida digno para todas las personas. Las políticas que afianzan la desigualdad y protegen los privilegios de la élite han alimentado la indignación generalizada y deben revertirse.
El secretario general adjunto de IndustriALL, Kemal Özkan, declaró:
“Los trabajadores y ciudadanos iraníes exigen legítimamente dignidad, justicia y una voz en la configuración de su presente y su futuro. El uso de la violencia contra ellos es inaceptable y todas las personas detenidas por ejercer sus derechos deben ser puestas en libertad de inmediato. Irán tiene que respetar las normas laborales internacionales, reconocer el derecho de huelga y garantizar salarios que permitan una vida digna a los trabajadores y sus familias. IndustriALL Global Union insiste en que el curso futuro de los acontecimientos en Irán es competencia exclusiva de su pueblo.”
IndustriALL se solidariza con el pueblo y los trabajadores iraníes. Las reivindicaciones que se plantean para poner fin a la violencia, para la libertad de comunicación, para la liberación de las personas detenidas, para los derechos laborales básicos y para la justicia económica son legítimas y se basan en la dignidad humana universal. La comunidad internacional no debe permanecer en silencio ante la represión que se lleva a cabo tras un muro de oscuridad digital.
Imagen: Wikimedia_Creative_Commons_CC0_1.0_Universal_Public_Domain_Dedication
