9 junio, 2026IndustriALL Global Union instó a la OIT y a sus mandantes a cortar el flujo de fondos hacia la junta militar de Myanmar mediante sanciones, aislamiento diplomático y el fin de los acuerdos comerciales preferenciales. Este llamado se realizó durante la sesión especial sobre Myanmar celebrada por la Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) el 6 de junio.
La sesión especial de la Comisión de Aplicación de Normas abordó las violaciones del Convenio 87 sobre la libertad sindical y del Convenio 29 sobre el trabajo forzoso, tras la invocación del artículo 33 de la Constitución de la OIT el año pasado.
En su intervención ante la CIT, el secretario general de IndustriALL, Atle Høie, destacó la situación de los aproximadamente 450.000 trabajadores del sector textil de Myanmar, que ganan menos de USD 100 dólares, lo que supone cerca de la mitad de lo necesario para sobrevivir.
Asimismo, detalló cómo las fábricas textiles de las zonas industriales operan bajo la ley marcial, donde el personal se ve sometido a controles militares, registros intrusivos —incluso de teléfonos móviles— y acoso sexual. Los trabajadores también deben realizar horas extras forzadas y no remuneradas y corren el riesgo de ser reclutados por el ejército, ya que las fábricas comparten datos personales con las fuerzas armadas.
Atle Høie advirtió de que organizaciones respaldadas por el ejército afirman falsamente representar a la Federación de Trabajadores Industriales de Myanmar (IWFM), afiliada a IndustriALL, y pidió que estas estructuras paralelas no sean reconocidas como representantes legítimos de los trabajadores.
El sector de la confección desempeña un papel clave como fuente de divisas para la junta, gracias a una ley del régimen que exige que todas las divisas entrantes se conviertan a un tipo de cambio preferencial en un plazo de 24 horas.
Myanmar goza de acceso preferencial al mercado de la Unión Europea en virtud del Sistema de Preferencias Generalizadas y del régimen “Todo menos armas”. El 54 % de las exportaciones de prendas de vestir de Myanmar se destinan a la UE, mientras que el Reino Unido y Japón representan gran parte del resto.
A pesar de que la CIT invocó el año pasado el artículo 33, la sanción más severa de la OIT, la UE mantiene su sistema de preferencias. Además, la UE financia un programa denominado MADE in Myanmar para apoyar la industria manufacturera en el país. Los sindicatos locales han denunciado este programa, que consideran una farsa diseñada para encubrir las violaciones de los derechos laborales y proporcionar cobertura política a las marcas de ropa. Estas marcas siguen abasteciéndose en Myanmar, atraídas por la mano de obra barata y las condiciones de producción favorables.
Atle Høie, secretario general de IndustriALL, declaró:
“IndustriALL aspira a que se ponga fin al acceso comercial preferencial, incluido el que se concede en el marco del Sistema de Preferencias Generalizadas de la UE y del programa ‘Todo menos armas’.
Instamos a las marcas de ropa a comprometerse a llevar a cabo una salida responsable de Myanmar”.
La sesión contó con fuertes intervenciones de representantes sindicales de Myanmar y delegados de grupos de trabajadores de todas las regiones. El Gobierno de Myanmar no estaba acreditado y no dio ninguna respuesta, aunque Rusia y algunos otros Gobiernos manifestaron su desacuerdo con los procedimientos del artículo 33.


