22 abril, 2026La Organización Internacional del Trabajo se enfrenta a la peor crisis financiera de su historia reciente. Estados Unidos no ha abonado sus cuotas desde 2023 y varios países más se han retrasado en sus pagos. Las consecuencias para los trabajadores de todo el mundo podrían ser graves. IndustriALL Global Union insta a sus sindicatos afiliados a actuar de inmediato: presionen a los Gobiernos para que paguen sus cuotas a la OIT.
Una crisis que no es responsabilidad de la OIT
El director general de la OIT, Gilbert Houngbo, ha calificado la situación de “grave” y “sin precedentes en las últimas décadas”, y ha advertido que “ya está afectando nuestra capacidad para satisfacer las expectativas de nuestros mandantes”.
La causa es clara: los Estados miembros no están pagando lo que deben. Los atrasos de varios países se elevan a más de 260 millones de francos suizos (295 millones de dólares), aproximadamente un tercio del presupuesto bienal de la organización. Esto la ha sumido en una grave crisis de liquidez. Según los informes, Estados Unidos, el mayor contribuyente de la OIT —que aporta el 22 % de su financiación ordinaria—, debe más de 173 millones de francos. China, Alemania y otros países también están atrasados en sus pagos.
Reformar, pero no retroceder
La OIT ha respondido con una reforma estructural basada en tres pilares: la reorganización de la oficina central y la redefinición de las prioridades de su programa de trabajo para 2026-2027; el fortalecimiento de la capacidad sobre el terreno mediante la revisión de las estructuras regionales y la descentralización de los proyectos de cooperación para el desarrollo; y la consolidación de los servicios de apoyo y la creación de un nuevo centro mundial de servicios.
Pero la reforma requiere recursos. Según documentos internos a los que ha tenido acceso Reuters, sin financiación suficiente, la OIT podría verse obligada a recortar hasta 295 puestos, alrededor del ocho por ciento de su plantilla global. Gilbert Houngbo ha confirmado que la organización ha tenido que cerrar unos 50 proyectos en Estados Unidos y despedir a unos 200 empleados como consecuencia directa del déficit de financiación.
La OIT también ha publicado un registro de riesgos y un sistema de seguimiento en tiempo real que muestra qué Estados miembros han abonado sus cuotas y qué importes siguen pendientes de pago, una herramienta de rendición de cuentas pública que hace que el problema sea imposible de ignorar.
Por qué es importante para los afiliados de IndustriALL
La OIT es el único organismo mundial tripartito en el que los sindicatos se sientan junto a los Gobiernos y los empleadores para establecer normas internacionales vinculantes en materia laboral. Esas normas —sobre libertad sindical, negociación colectiva, trabajo forzoso, trabajo infantil, seguridad y salud en el trabajo— constituyen la base de los marcos jurídicos en los que se apoyan a diario los afiliados de IndustriALL.
El secretario general de IndustriALL, Atle Høie, lo expresó con claridad:
“La OIT es la piedra angular del sistema internacional que protege los derechos de los trabajadores. Una crisis de financiación de esta magnitud no es solo un problema burocrático: pone en peligro las normas, la supervisión y el apoyo técnico de los que dependen los trabajadores de todos los sectores y de todos los países. Hacemos un llamado a todos los Gobiernos para que cumplan sus compromisos y paguen sus cuotas sin demora”.
Una OIT debilitada supone una menor capacidad para establecer normas, menos apoyo a la ratificación y aplicación de los convenios, y una capacidad reducida para exigir responsabilidades a los Gobiernos y los empleadores. En un momento en que los marcos de diligencia debida en materia de derechos humanos están siendo objeto de ataques políticos y el multilateralismo se ve erosionado, una OIT financieramente paralizada es lo último que los trabajadores pueden permitirse.
Lo que deben hacer los sindicatos
La solución es sencilla, aunque la situación política no lo sea: los Gobiernos deben pagar lo que deben.
IndustriALL insta a todos los sindicatos afiliados a que planteen esta cuestión con carácter de urgencia en sus países. Exijan a sus Gobiernos que abonen sus cuotas a la OIT de forma íntegra y dentro de los plazos establecidos. La capacidad de la OIT para desempeñar sus funciones —proteger a los trabajadores, establecer normas y prestar asistencia técnica— depende de ello.
