12 febrero, 2026IndustriALL Global Union, industriAll Europe y la CSI presentaron un Manifiesto por una Transición Justa para la cadena de suministro textil y de la confección. El mensaje es claro: la transformación climática y digital no debe realizarse a costa de los trabajadores y trabajadoras.
Presentado durante una sesión paralela virtual al Foro de la Confección, el manifiesto expone por qué es urgente una Transición Justa y por qué los sindicatos deben participar en su configuración.
Más de 400 millones de personas trabajan en este sector en todo el mundo, la mayoría de ellas mujeres del sur global que se enfrentan a salarios bajos, condiciones inseguras, estrés térmico, inestabilidad laboral y una protección social deficiente. A medida que se aceleran la descarbonización, la automatización y la digitalización, los trabajadores y trabajadoras corren el riesgo de quedar aún más marginados.
Una transición sin salvaguardias agrava la desigualdad
Los trabajadores y trabajadoras de la confección ya están sufriendo los efectos del cambio climático. El calor extremo, las inundaciones, los cierres de fábricas y las pérdidas salariales son realidades cotidianas, especialmente para las mujeres, los trabajadores informales y los migrantes. Sin embargo, las personas más afectadas rara vez son consultadas.
Los sindicatos advirtieron que las medidas climáticas sin protecciones laborales agravan la injusticia. Las políticas ecológicas y los nuevos modelos de producción están transformando las cadenas de suministro, pero si no se regulan y planifican, pueden provocar la pérdida de puestos de trabajo, intensificar la carga laboral y aumentar la desigualdad.
Decisiones tomadas sin los trabajadores
Las estrategias climáticas y de sostenibilidad están determinadas en gran medida por los Gobiernos y las marcas, mientras que los trabajadores cargan con las consecuencias de la reestructuración y la automatización.
El manifiesto exige que la toma de decisiones esté liderada por los trabajadores a través de los sindicatos y el diálogo social, algo que los Gobiernos deben promover activamente. Por su parte, los empleadores y las marcas deben actuar de forma responsable, y los sindicatos deben evaluar los riesgos climáticos y negociar soluciones que beneficien a los trabajadores.
Por otra parte, los ponentes señalaron el desequilibrio de poder en las cadenas de suministro mundiales, en las que las marcas fijan los precios y los plazos, mientras que los costos y los riesgos recaen sobre los proveedores y sus empleados. Los compromisos voluntarios no son suficientes.
Normas vinculantes, no promesas voluntarias
El manifiesto exige obligaciones vinculantes, prácticas de compra responsables y una verdadera rendición de cuentas por parte de las empresas. Los derechos laborales, los salarios dignos, la salud y la seguridad y la igualdad de género deben ser prioritarios.
El sector se enfrenta a retos ambientales graves, desde el uso del agua hasta la contaminación química, que a menudo recaen sobre el sur global. Existen oportunidades en las energías renovables y los nuevos modelos de producción, pero solo si se gestionan en interés de los trabajadores y se garantizan mediante la negociación colectiva.
Más que una declaración, el manifiesto es una herramienta de negociación y organización. Exige una responsabilidad vinculante de las marcas y los Gobiernos, así como un cambio sistémico que sitúe a los trabajadores y trabajadoras en el centro de las políticas climáticas y digitales.
El mensaje de los sindicatos fue claro: una Transición Justa no es opcional, es urgente.
“ Se están destruyendo puestos de trabajo, se está intensificando la carga laboral, se está ampliando la vigilancia, se están agrandando las brechas de competencias y está creciendo el trabajo informal. Si no se toman medidas, se perderán más empleos, aumentará la pobreza y se intensificará la violencia de género.
Una Transición Justa debe garantizar que las soluciones climáticas generen trabajo decente, no nuevas formas de explotación. Por eso, el manifiesto establece un camino claro para el cambio impulsado por los trabajadores, la responsabilidad vinculante de las marcas y los Gobiernos, y protecciones que garanticen los derechos, la dignidad y la negociación colectiva de las personas que fabrican nuestra ropa, ”
afirmó Christina Hajagos-Clausen, directora del sector textil y de la confección de IndustriALL.
