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Foto de grupo de organizadores sindicales en la Conferencia Regional de Organizadores del Sudeste Asiático en Yakarta, de pie y arrodillados frente a una pancarta de IndustriALL

Organizadores sindicales del Sudeste Asiático se unen para construir sindicatos más fuertes e inclusivos

Foto grupal de la Conferencia Regional de Organizadores Sindicales del Sudeste Asiático, Yakarta 2026

  • Foto grupal de la Conferencia Regional de Organizadores Sindicales del Sudeste Asiático, Yakarta 2026
  • Responsables de sesión en la conferencia regional de organizadores del Sudeste Asiático
  • Walton Pantland se une a la conferencia de organizadores del Sudeste Asiático por enlace de vídeo
  • Un organizador presenta los resultados del taller en la conferencia del Sudeste Asiático en Yakarta
  • Organizadores colaboran en pequeños grupos durante la conferencia en Yakarta

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7 septiembre, 2026Del 31 de agosto al 1 de septiembre, en Yakarta, treinta y seis organizadores sindicales celebraron una conferencia regional de dos días que concluyó con un compromiso renovado para incrementar la afiliación, defender la libertad sindical y otorgar a las mujeres, a los jóvenes y a los trabajadores en situación de precariedad una voz más fuerte en el movimiento sindical.

Tanto los organizadores sindicales con experiencia como los más jóvenes analizaron los marcos jurídicos nacionales. Asimismo, compartieron las lecciones aprendidas en campañas en el lugar de trabajo y desarrollaron estrategias de organización adaptadas a la evolución de las formas de empleo y a las cadenas de suministro multinacionales.

La represión sindical sigue siendo un obstáculo generalizado para la libertad sindical en toda la región. A pesar de las protecciones jurídicas existentes en muchos países, los trabajadores que se sindicalizan a menudo se enfrentan a intimidaciones, represalias y obstáculos a la negociación colectiva. Por ejemplo, sufren despidos o traslados de dirigentes sindicales, cambios perjudiciales en los turnos de trabajo, injerencias en las elecciones sindicales, la negativa a negociar, la vigilancia y un uso cada vez mayor de mano de obra subcontratada para debilitar la afiliación y la solidaridad.

En Filipinas, los organizadores sindicales denunciaron despidos disfrazados de recortes de personal y períodos prolongados de suspensión temporal del empleo. También señalaron que las prácticas de red-tagging (“etiquetado rojo”) y las represalias continuaban incluso después de que los sindicatos hubieran obtenido el reconocimiento o ganado las elecciones de certificación. En Tailandia, las protecciones jurídicas vinculadas al registro sindical y a la negociación colectiva no siempre impiden que los empleadores despidan o trasladen a los trabajadores afiliados al sindicato. Las experiencias de Tailandia, Filipinas, Indonesia y Malasia demuestran que el mero reconocimiento legal no garantiza, en la práctica, el respeto de los derechos de los trabajadores.

La organización sindical de los trabajadores migrantes y de quienes ocupan puestos de trabajo externalizados, subcontratados y precarios sigue siendo especialmente difícil. Para hacer frente a las prácticas antisindicales es necesario reforzar la aplicación de los derechos laborales, contar con recursos jurídicos y fortalecer la sindicalización estratégica y la solidaridad. Los sindicatos están respondiendo mediante la creación de comités de empresa sólidos, la concientización de los trabajadores sobre sus derechos y la documentación de las infracciones. Estos datos sirven de base para las campañas de sindicalización, reconocimiento y negociación, y respaldan las acciones legales, las redes de solidaridad y las campañas públicas contra las represalias de los empleadores. Cuando los mecanismos nacionales resultan insuficientes, los sindicatos llevan los casos a instancias internacionales en materia de trabajo, derechos humanos y responsabilidad en la cadena de suministro.

Los sindicatos afiliados promovieron la representación de las mujeres en sus estructuras sindicales, equipos de negociación y órganos de toma de decisiones. Asimismo, impulsaron reivindicaciones en materia de igualdad salarial, protección de la maternidad, cuidado infantil, modalidades de trabajo flexibles y protección frente al acoso.

Entre los logros destacados se encuentra el nombramiento por parte de la federación sindical FSPMI de 221 mujeres dirigentes en las juntas sindicales a nivel de planta. Filipinas también está recurriendo al Convenio n.º 190 de la OIT para incorporar a más mujeres a las actividades sindicales. Indonesia ya está siguiendo esta estrategia de ratificación y Camboya hará lo mismo próximamente.

Los proyectos de mentoría en Indonesia y Filipinas están reforzando la confianza y la capacidad de liderazgo de las mujeres jóvenes. Como resultado, ahora desempeñan un papel activo en las estructuras sindicales, incluidos los comités de formación.

Las organizaciones participantes dieron cuenta de sus avances en materia de sindicalización, que permitieron incorporar a unos 5000 afiliados en 2026 y lograr la firma de cinco convenios colectivos. Los sindicatos indonesios se están centrando en la industria del níquel, clave para la cadena de suministro de baterías. Del mismo modo, los tailandeses están ampliando su presencia en los sectores del petróleo, los productos químicos y los materiales. Los sindicatos de Malasia y Filipinas continúan su labor en el sector de la electrónica. Se señaló como prioridad fundamental a los trabajadores jóvenes, dado que muchos tienen empleos temporales, informales, externalizados o a través de plataformas, o son trabajadores migrantes. Por lo tanto, los participantes reclamaron la creación de comités de jóvenes y de mujeres en todos los niveles, junto con programas de mentoría.

Sifa Azmi (SPN) y Andrea Cayanan (PTGWO) afirmaron: “Los trabajadores jóvenes se empezaron a interesar por unirse a los sindicatos tras entablar amistades, obtener respuestas a sus inquietudes laborales y reconocer el papel que desempeñan los sindicatos en la defensa de otros trabajadores. La interacción por medios digitales debe ir acompañada de una comunicación presencial”.

Walton Pantland, director de sindicalización y campañas de IndustriALL, expresó:

“El Sudeste Asiático es crucial para el futuro del movimiento sindical. La reducción de riesgos geopolíticos y la reestructuración de las cadenas de suministro mundiales crearán nuevos puestos de trabajo industriales y ofrecerán una enorme oportunidad para la organización de los trabajadores”.

El secretario regional de IndustriALL para el Sudeste Asiático, Ramón Certeza, afirmó:

“La sindicalización no consiste simplemente en sumar nuevos afiliados. Se trata de formar a trabajadores que comprendan su poder colectivo, de crear líderes en el lugar de trabajo capaces de movilizar a sus compañeros y de transformar los problemas laborales en acciones colectivas”.

Además, Certeza instó a institucionalizar el Programa de Desarrollo de Organizadores Sindicales (ODP, por sus siglas en inglés) en toda la región como una inversión en la capacidad de sindicalización de nuestros sindicatos.