1 julio, 2026Los precios del oro se están disparando, pero los trabajadores que lo extraen afirman que ese auge no les ha llegado. Ese fue el mensaje de más de 50 sindicalistas que participaron en la primera reunión de la Red del Subsector del Oro de IndustriALL Global Union, un encuentro virtual de medio día, celebrado el 30 de junio de 2026, que reunió a afiliados de África, las Américas, Asia y el Pacífico para intercambiar opiniones sobre la subcontratación, la seguridad y los derechos sindicales.
La copresidenta Cathy Drummond, del sindicato United Steelworkers (USW), marcó el tono desde el principio. Según explicó, los mineros de todo el mundo se enfrentan a muchas de las mismas presiones: modelos de negocio en constante cambio, un aumento de la subcontratación, riesgos persistentes para la salud y la seguridad, obstáculos a la sindicalización y el impacto progresivo de las nuevas tecnologías.
Esa sensación de lucha compartida estuvo presente a lo largo de toda la reunión.
Un auge que deja de lado a la fuerza laboral
Emmanuel Adjei-Danso, director de minería y energía de IndustriALL, comenzó su intervención con un panorama desolador de un sector que goza de precios récord y de una producción en alza, mientras los bancos centrales de todo el mundo recurren a las reservas de oro para reforzar sus monedas. Sin embargo, señaló que ese aumento del valor del oro no se está traduciendo en una negociación colectiva más sólida, en lugares de trabajo más seguros ni en mejores salarios para las personas que lo extraen de la tierra.
Señaló la cifra preocupante de accidentes mortales registrados en el sector minero en lo que va de año. Asimismo, advirtió de que la minería ilegal está agravando el problema, ya que socava las normas de seguridad y la sostenibilidad de la industria en su conjunto.
Kemal Ozkan, secretario general adjunto de IndustriALL, planteó lo que está en juego en términos aún más contundentes.
“Los mineros ya se encuentran en la encrucijada de la transición energética hacia una economía con bajas emisiones de carbono y la descarbonización, pero, en definitiva, esto los sitúa en la primera línea de todo el debate”,
declaró ante los delegados.
Subcontratación: el hilo conductor en todos los países
Si hubo un tema en el que coincidieron todos los ponentes, fue el de la subcontratación.
En Ghana, el delegado Abdul-Moomin describió un sector en el que la gran mayoría de la mano de obra ahora cuenta con contratos temporales o de duración determinada, un cambio que relacionó directamente con la débil aplicación de la legislación laboral. El Sindicato de Mineros de Ghana ha luchado tanto en los tribunales como en la mesa de negociación, y ha conseguido protecciones que dificultan que los empresarios simplemente dejen que los contratos caduquen.
Desde Quebec, Canadá, Sébastien Rail, del USW, describió cómo los subcontratistas operan casi como agencias de trabajo temporal, ya que suministran mano de obra a las minas en condiciones que dificultan enormemente su sindicalización, y relacionó esta práctica con un aumento reciente de los accidentes laborales entre el personal sin experiencia y recién contratado.
RWECHUNGURA Paternus, del Sindicato de Trabajadores de Minas, Energía, Construcción y Afines de Tanzania (TAMICO), explicó cómo los mineros artesanales y en pequeña escala, que a menudo trabajan sin contrato ni salario fijo, pueden tener que esperar años para cobrar una vez que finalmente se vende su oro, lo que hace casi imposible sindicalizarlos de manera eficaz.
Y en Zimbabue, Thulani Moyo enumeró una sombría lista de deficiencias a nivel de los centros de trabajo: un cambio de propiedad de la mina que privó a los trabajadores de las prestaciones acumuladas, un control inadecuado del polvo que expone a los mineros a la silicosis, una ventilación deficiente, instalaciones sanitarias compartidas por hombres y mujeres y una muerte en el lugar de trabajo relacionada con protocolos de seguridad deficientes.
Una solidaridad que traspasa las fronteras
No todas las historias fueron desalentadoras. Los delegados pudieron conocer cómo la solidaridad internacional ya está dando resultados.
Ben Davis, del USW, describió una red global de representantes sindicales de Newmont —que abarca Australia, México, Argentina, Canadá y Perú— que está trabajando conjuntamente para presionar a la empresa a fin de que mejore sus condiciones. Asimismo, detalló dos casos presentados en el marco del mecanismo de respuesta rápida en materia laboral del Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá. Uno de ellos consistió en una investigación que reveló vínculos entre el crimen organizado y los intentos de sofocar la organización sindical en una mina mexicana, lo que incluyó amenazas de violencia contra los trabajadores. El sindicato ganó ese caso, aunque, según señaló Davis, la aplicación de la normativa sigue siendo una ardua tarea.
En México, Luis Alberto, de Los Mineros, describió cómo el sindicato ha pasado de reaccionar ante los cambios en la legislación laboral a adelantarse a ellos, utilizando los comités de capacitación exigidos por ley para que la subcontratación resulte más difícil de justificar e impulsando que los comités de salud y seguridad estén dirigidos por los trabajadores más familiarizados con las condiciones de trabajo.
Una nueva herramienta: IRMA
En la reunión también intervino Davidzo Muchawaya, de la Iniciativa para el Aseguramiento de la Minería Responsable (IRMA), un organismo en el que participan múltiples partes interesadas y en cuyo consejo de administración IndustriALL forma parte junto con empresas mineras, inversores, la sociedad civil y compradores.
Las auditorías independientes de IRMA, explicó Muchawaya, ofrecen a los sindicatos algo poco habitual: pruebas verificadas por terceros sobre las condiciones sobre el terreno, pruebas que las propias empresas ya han visto y aceptado antes de su publicación. Señaló que las auditorías han puesto de manifiesto un patrón recurrente en muchos centros de trabajo: una fuerte y creciente dependencia de la mano de obra subcontratada, una menor protección frente al acoso para los trabajadores subcontratados y una gestión irregular de los riesgos de seguridad, especialmente para las personas que no forman parte del personal empleado directamente.
IndustriALL ya ha puesto en práctica esos informes mediante la combinación de las conclusiones de las auditorías de IRMA con los testimonios de sus afiliados para fundamentar la necesidad de actuar en las minas de AngloGold Ashanti, con el fin de exigir a la empresa que rinda cuentas por las medidas correctivas pendientes.
Cuando se le preguntó si el hecho de que una mina de propiedad china, ubicada en la República Democrática del Congo, se hubiera incorporado recientemente al sistema IRMA constituía una señal de progreso, Muchawaya reconoció que se trataba de un paso notable, aunque señaló que, en primer lugar, la gran mayoría de las minas se adhieren únicamente debido a la presión externa.
¿Qué sigue?
Al cerrar la reunión, el copresidente Stephen Smyth la calificó como el inicio de algo más grande: una red permanente, que se reúna periódicamente y cuente con una lista de contactos compartida para mantener el diálogo entre sesiones. Emmanuel Adjei-Danso confirmó que IndustriALL creará ahora redes específicas para las empresas Barrick Gold y AngloGold Ashanti, que se sumarán al trabajo ya existente con Newmont y Anglo American, e invitó a todos los afiliados a plantear problemas, campañas y oportunidades de colaboración transfronteriza.
El mensaje de la primera reunión de la red fue claro: puede que el oro esté en auge, pero es la solidaridad, y no el precio del oro, lo que garantizará un trabajo decente a las personas que lo extraen.

