28 mayo, 2026Los sindicatos estuvieron representados entre los más de 3000 delegados que asistieron al Centro de Conferencias Kintele en Brazzaville, Congo, con motivo de las reuniones anuales del Grupo del Banco Africano de Desarrollo (BAfD), celebradas del 25 al 29 de mayo de 2026. Durante las sesiones, exhortaron al banco a incluir a los trabajadores en la planificación del desarrollo de África desde el principio, en lugar de limitarse a consultarles una vez finalizados los proyectos.
Mesa redonda presidencial
Las reuniones anuales también brindaron a los jefes de Estado de los países vecinos una plataforma para mantener conversaciones bilaterales. Los presidentes Denis Sassou N’Guesso, Faustin-Archange Toudera y Brice Oligui Nguema, de la República del Congo, la República Centroafricana y Gabón, respectivamente, aprovecharon la ocasión para avanzar en las conversaciones sobre cooperación económica, energías renovables e integración regional.
Una delegación integrada por representantes de IndustriALL Global Union en África Subsahariana, la Confederación Sindical Internacional de África (CSI-África) y el Centro de Competencia Sindical para África Subsahariana de la Fundación Friedrich Ebert instó al BAfD a integrar, en todos los proyectos que financie, los puntos del programa de trabajo decente de la OIT: la creación de empleo, los derechos en el trabajo, la protección social y el diálogo social.
Asimismo, se exigió una aplicación más rigurosa de las salvaguardias laborales existentes del banco, que ya obligan a los prestatarios a cumplir las normas fundamentales del trabajo de la OIT, proteger los derechos laborales, mantener las medidas de salud y seguridad en el trabajo y extender dichas obligaciones a los trabajadores subcontratados. Sobre el papel, el marco existe. En la práctica, según argumentan los sindicatos, su implementación es inconsistente.
La delegación también respaldó la integración formal de los criterios económicos, sociales y de gobernanza (ESG) en las decisiones de concesión de préstamos, una postura que concuerda con la propia estrategia del presidente del BAfD, Sidi Ould Tah, que incluye el aprovechamiento del dividendo demográfico de África como una de sus cuatro prioridades fundamentales. Dado que el continente incorpora cada año aproximadamente 20 millones de jóvenes a su población activa, los sindicatos argumentaron que la agenda del trabajo decente no supone una distracción de estas ambiciones, sino una condición previa para alcanzarlas. El crecimiento demográfico juvenil de África necesita que se creen puestos de trabajo decentes, y un impulso a la industrialización que genere empleos precarios o reprima la negociación colectiva no contribuirá a ello.
La economía de la resiliencia
Kevin Urama, economista jefe y vicepresidente del BAfD, presentó en la conferencia el informe “Perspectivas económicas de África 2026”. La conclusión principal, según la cual se prevé que las economías africanas crezcan un 4,2 % en 2026 antes de repuntar hasta el 4,4 % en 2027, es un reflejo de su resiliencia frente a una adversidad considerable. Al mismo tiempo, el panorama económico general no puede separarse del compromiso del BAfD de apoyar los principios del trabajo decente en los Estados miembros.
Sin embargo, el lema de las reuniones, “Movilizar la financiación para el desarrollo de África a gran escala en un mundo fragmentado”, refleja una realidad externa más cruda: los recursos financieros son escasos, la ayuda oficial al desarrollo ha disminuido y las cadenas de suministro son menos predecibles. En este contexto, la presión ejercida por la delegación sindical para que se incorporen normas sociales en la cartera de proyectos del banco cobra especial importancia. De hecho, impulsar las políticas de trabajo decente del BAfD es un elemento esencial para la resiliencia financiera.
Las demandas de los sindicatos en materia de normas laborales
Una de las iniciativas clave de los sindicatos fue una reunión con Kevin Urama, dedicada a desarrollar un marco de diálogo formal en torno a enfoques de la industrialización basados en datos empíricos. Esto proporcionará un mecanismo para que los sindicatos tengan voz en la forma en que el banco entiende el crecimiento y no solo en cómo ejecuta los proyectos. La importancia de las iniciativas de trabajo decente del BAfD fue un punto central en estas conversaciones.
Los sindicatos se mostraron preocupados por el hecho de que solo se les involucrara al final de los procesos. Esto refleja por qué el trabajo decente debe ser una prioridad del BAfD en las primeras fases de planificación de los proyectos.
“No queremos que se nos llame a través del Mecanismo de Revisión Independiente del BAfD cuando las cosas han salido mal. Queremos estar presentes en la mesa cuando se tomen las decisiones”,
subrayó Joel Odigie, secretario general de la CSI-África.
Como se ha destacado, una colaboración entre el BAfD y los defensores del trabajo decente no puede sino reforzar los resultados.
Está prevista una reunión de seguimiento para el mes de julio en Abiyán con el fin de elaborar un marco de colaboración más concreto. L a atención seguirá centrada en cómo integrar los principios de trabajo decente promovidos por el BAfD en los diálogos laborales en curso.
Los debates se centraron también en la Misión 300, la iniciativa conjunta del BAfD y el Banco Mundial para conectar a 300 millones de africanos a la red eléctrica de aquí a 2030. Los sindicatos cuestionaron si esa ambición irá acompañada de cambios significativos en la ejecución y expresaron su preocupación por la privatización y la creación de empleo para los jóvenes. Cabe destacar que la Misión 300 se enmarcó en el contexto de los objetivos de trabajo decente del BAfD en materia de empleo y resultados sociales.
Una reunión con Francisca Tatchouop Belobe, comisionada de la Unión Africana para el desarrollo económico, el comercio, el turismo, la industria y los minerales, puso de relieve la importancia estratégica del procesamiento local de los minerales esenciales para la transición energética, así como la necesidad de que los sindicatos participen activamente en el Centro Africano para el Desarrollo de los Minerales. Los minerales que sustentan la economía verde, que incluyen el litio, el cobalto, el manganeso y el grafito, se concentran en África, y el procesamiento de estos recursos a nivel local, en lugar de su exportación en bruto, es una de las vías más directas para crear los empleos industriales de calidad que los jóvenes africanos necesitan, argumentaron los sindicatos. Del mismo modo, las prioridades del BAfD en materia de trabajo decente respaldan el procesamiento de los recursos en beneficio del empleo local.
En reuniones paralelas con representantes de la sociedad civil, la delegación sindical argumentó que la Transición Justa, basada en las Directrices de la OIT sobre la Transición Justa, conlleva obligaciones específicas: reconversión profesional, diálogo social, consulta con las comunidades y distribución equitativa de los beneficios de la economía verde. Para un continente donde la edad media es inferior a 20 años, esas medidas de reconversión y capacitación no son una red de seguridad para los trabajadores desplazados: son la base para una generación que se incorpora al mercado laboral por primera vez. Los principios de trabajo decente del BAfD pueden ayudar a garantizar que este futuro sea equitativo e inclusivo para todos los jóvenes.
“El BAfD es el principal catalizador de la financiación para el desarrollo en África. El trabajo decente debe ser su brújula. Por eso solicitamos la creación de un foro formal sobre el trabajo”,
afirmó Paule-France Ndessomin, secretaria regional de IndustriALL para África Subsahariana.
El BAfD se fundó en 1964 con 81 países miembros, y su capital ha pasado de 94.000 millones de dólares en 2014 a 318.000 millones de dólares en 2024.


