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Una noche mortal en el mar: cuando la deshonestidad, los vacíos legales y las prácticas inseguras se cobran vidas de trabajadores

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20 enero, 2026Mientras se daba la bienvenida al Año Nuevo 2026, se produjo una tragedia en los astilleros de reciclaje de buques de Sitakunda. En las primeras horas de la mañana, entre las 2:30 y las 2:45 a. m., dos desguazadores, Abdul Khalek Ratan (34) y Md Saiful Islam (38), perdieron la vida durante el varado de un buque en el astillero KR Ship Recycling Yard. Sus muertes no solo son una pérdida devastadora para sus familias, sino también una dura advertencia sobre las consecuencias mortales de las operaciones nocturnas inseguras, la regulación deficiente y la deshonestidad de los empleadores.

Los testimonios de los compañeros de trabajo que presenciaron los hechos dejan claro que se trató de un accidente laboral. Varios trabajadores habían sido enviados en pequeñas embarcaciones para guiar y asegurar el ancla del buque KAshia, que estaba siendo varado en condiciones de niebla espesa y mala visibilidad. Cuando el buque se desvió de su rumbo, chocó contra la embarcación de los trabajadores. Dos hombres cayeron al mar y nunca regresaron con vida. Sus cuerpos fueron recuperados horas más tarde junto a la costa, uno intacto y el otro desmembrado por la hélice del barco.

A pesar de ello, el propietario del astillero intentó inicialmente negar su responsabilidad, alegando que las muertes se debían a un intento de robo y a un ataque externo. Esta versión fue contradicha por los trabajadores, los representantes sindicales y, en última instancia, por las propias acciones del propietario. Se pagó una indemnización a las familias, lo que supuso un reconocimiento implícito de que las muertes se produjeron en el curso del trabajo y no como un incidente delictivo ajeno a las operaciones del astillero.

Gracias a la rápida intervención de los sindicatos afiliados a IndustriALL, las familias no tuvieron que afrontar esta injusticia solas. Los dirigentes sindicales cuestionaron la versión del empleador, se pusieron en contacto con las autoridades y negociaron directamente con la dirección. Como resultado, ambas familias recibieron una indemnización de unos 1,1 millones de BDT cada una (USD 9000). Aunque esta ayuda es fundamental, ninguna cantidad de dinero puede reemplazar una pérdida humana y la indemnización sigue siendo insuficiente para las familias que han perdido sus principales fuentes de sustento.

“Esta tragedia pone de manifiesto lo que ocurre cuando la seguridad se considera opcional y se niega la responsabilidad. Varar un barco por la noche puede ser legal según la normativa vigente, pero no debería serlo. Enviar a la gente a trabajar en la oscuridad, con niebla y mala visibilidad, es una garantía de desastre. La indemnización a posteriori no excusa el hecho de no haber evitado estas muertes. Hay que reforzar la legislación para proteger la vida de los trabajadores en todas las fases del reciclaje de buques,”

afirmó Walton Pantland, director de IndustriALL para el sector de la construcción y el desguace de buques.

Este caso también saca a la luz un peligroso vacío legal. El trabajo nocturno en los astilleros de desguace de buques está ampliamente reconocido como inseguro y está restringido por la normativa vigente. Sin embargo, la legislación actual de Bangladesh regula las operaciones de desmantelamiento, pero no el varado de buques. Como resultado, el varado de buques durante la noche sigue siendo legal, incluso en condiciones de mala visibilidad y riesgo extremo. Esta tragedia pone de relieve la urgente necesidad de ampliar las protecciones legales a todas las etapas del reciclaje de buques.

El reciclaje de buques sigue siendo uno de los sectores industriales más peligrosos del mundo. Solo en Sitakunda se producen cada año decenas de accidentes graves, muchos de los cuales provocan amputaciones, discapacidades permanentes o la muerte. Cuando los empleadores ocultan la verdad y se aprovechan de las lagunas normativas, son los trabajadores quienes pagan el precio.

Las indemnizaciones posteriores a la muerte no son justicia. La justicia significa evitar que se produzcan este tipo de incidentes, para lo cual es necesario prohibir el varado nocturno, hacer cumplir normas de seguridad estrictas, exigir responsabilidades a los empleadores y establecer sistemas de protección social a largo plazo para que las familias no se queden sin apoyo cuando ocurre una tragedia.

Khalek y Saiful merecían condiciones de trabajo seguras y ho  nestidad por parte de su empleador. Sus muertes deben servir para reforzar el llamado a la reforma, la aplicación de la ley y la dignidad para todos los trabajadores del reciclaje de buques.