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Mineros del carbón con cascos en una mina subterránea en Santa Catarina, Brasil

Convertir las leyes de diligencia debida en resultados concretos para los trabajadores

Mineros del carbón, Santa Catarina, Brasil, 1991

  • Mineros del carbón, Santa Catarina, Brasil, 1991
  • Mesa redonda, evento de lanzamiento del CCDH, Berlín, 2026
  • Foto de grupo, evento de lanzamiento del CCDH, Berlín, 2026
  • Kemal Özkan, evento de lanzamiento del CCDH, Berlín, 2026
  • Debate en panel, evento de lanzamiento del CCDH, Berlín, 2026
  • Debate en panel, evento de lanzamiento del CCDH, Berlín, 2026

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30 marzo, 2026El 26 de marzo, se inauguró en Berlín un nuevo centro dedicado a garantizar que las leyes de diligencia debida en materia de derechos humanos (DDDH) se traduzcan en resultados concretos para los trabajadores. Esta iniciativa reunió a sindicatos, empresas, responsables políticos y especialistas para una jornada de debate sobre cómo una regulación vinculante puede trasladar el poder a los trabajadores en las cadenas de suministro globales.

El Centro de Competencia de Diligencia Debida en materia de Derechos Humanos fue creado por IndustriALL Global Union, UNI Global Union, la Confederación Alemana de Sindicatos (DGB) y la Fundación Friedrich Ebert (FES). Se trata de una fundación sin fines de lucro registrada en los Países Bajos, respaldada por una financiación inicial del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania.

El Centro de Competencia impulsará un cambio fundamental: pasar de enfoques voluntarios a marcos jurídicos vinculantes. Esta transformación crea nuevas oportunidades para que los trabajadores de todo el mundo accedan a la rendición de cuentas y a medidas de reparación. El acto de presentación, organizado por la FES, se inauguró con una clara declaración de intenciones: solo situando los derechos humanos en el centro de la vida empresarial podrá el mundo convertirse en un lugar más justo.

Kelly Fay Rodríguez, directora del centro, comenzó con un llamado a visualizar a los trabajadores a quienes estas leyes pretenden proteger: los trabajadores de la confección en Bangladesh, los mineros de Zambia que extraen cobalto para las baterías de los vehículos eléctricos, las personas que trabajan en depósitos en países donde sindicalizarse puede costarles el empleo, y los moderadores de contenidos que revisan material angustiante por tan solo USD 2 la hora.

“Durante demasiado tiempo, cuando se vulneraban los derechos de estas personas, las empresas podían simplemente ignorarlo. La distancia servía de escudo. Esa era está llegando a su fin”.

A lo largo del día, tres mesas redondas analizaron cómo poner en práctica ese principio. Se abordaron el panorama jurídico, el reconocimiento sindical en las cadenas de suministro globales y las realidades específicas a las que se enfrentan los trabajadores de los sectores de los minerales críticos y la tecnología. Ponentes de Zimbabue, Kenia, Brasil, Costa de Marfil y Rumanía ofrecieron testimonios de primera mano sobre lo que supone organizarse, negociar y conseguir reparaciones. Las tres mesas coincidieron en un mismo mensaje: las leyes proporcionan un instrumento de presión, pero solo si los trabajadores tienen voz en la mesa de negociaciones.

“En IndustriALL contamos con herramientas: los acuerdos marco globales, el Acuerdo, las directrices de la OCDE. Pero incluso las mejores herramientas tienen sus límites. Los trabajadores necesitan reparación y no pueden esperar años para obtenerla”,

afirmó el secretario general de IndustriALL, Atle Høie.

Poner en práctica la diligencia debida en materia de derechos humanos

El debate dejó claro que las leyes por sí solas no bastan. Sin una participación sindical significativa, la diligencia debida corre el riesgo de convertirse en un mero trámite burocrático. Con la presencia de los trabajadores en la mesa de negociaciones, estas leyes pueden convertirse en poderosos instrumentos para responsabilizar a las empresas.

Al cerrar la jornada, el secretario general adjunto de IndustriALL, Kemal Özkan, lo expresó claramente:

“Las iniciativas voluntarias no bastan para cambiar la situación de los trabajadores ni la del medioambiente. Necesitamos una normativa vinculante. Debemos responsabilizar a las empresas y hacer oír la voz de los trabajadores”.

El centro apoyará a los sindicatos a través de un servicio de asistencia que ofrecerá asesoramiento, orientación y recomendaciones. Ayudará a los sindicatos a identificar qué leyes son aplicables, dónde se encuentran los puntos de presión y cómo acceder a los mecanismos de aplicación y a las vías de reparación. También habrá un laboratorio de impacto jurídico que reunirá a expertos jurídicos en DDDH, profesionales y especialistas sindicales. Su objetivo es trazar esas vías e identificar los obstáculos para su aplicación.