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Entrada de la sede de Mercedes-Benz en Stuttgart, Alemania

IndustriALL se retira del acuerdo sobre derechos humanos con Mercedes-Benz

Sede central de Mercedes-Benz, Stuttgart, Alemania

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19 mayo, 2026IndustriALL Global Union se ha retirado del acuerdo “Principios de Responsabilidad Social y Derechos Humanos” suscrito con el Grupo Mercedes-Benz, después de que la empresa violara repetidamente los compromisos fundamentales del acuerdo y rechazara todos los intentos de encontrar una vía constructiva para avanzar.

La decisión se produce tras años de prácticas antisindicales documentadas por parte de Mercedes-Benz en su planta de Tuscaloosa, Alabama, confirmadas por la Junta Nacional de Relaciones Laborales de EE. UU. (NLRB), y ante su incapacidad para abordar las infracciones a pesar de haber tenido repetidas oportunidades para hacerlo.

En una carta enviada al director ejecutivo del Grupo Mercedes-Benz, Ola Källenius, el 11 de mayo de 2026, el secretario general de IndustriALL, Atle Høie, expuso cuatro motivos para esta retirada: la falta de neutralidad de la empresa durante la campaña de sindicalización en Tuscaloosa, su negativa a colaborar de forma constructiva con IndustriALL en la búsqueda de soluciones, su actualización unilateral del acuerdo en 2025 sin resolver la situación de Alabama, y su uso continuado de bufetes de abogados cuya finalidad declarada consiste en oponerse a la sindicalización, incluido el que gestiona el propio canal de denuncia de irregularidades de Mercedes-Benz en EE. UU.

“Mercedes-Benz ha incumplido todas las normas posibles. Se comprometieron a respetar el derecho de sindicalización, el derecho a la negociación colectiva y la neutralidad. Al mismo tiempo, en su planta de Alabama, pagaron más de 650.000 dólares para traer a bufetes especializados en la represión sindical para presionar a los trabajadores a votar en contra del sindicato. Eso no es neutralidad, ni siquiera se acerca a la neutralidad. Cuando Mercedes afirma ante el mundo que se comporta de forma neutral, no está diciendo la verdad. Los trabajadores de Alabama deben continuar su lucha por un convenio colectivo”,

expresó Høie.

Un compromiso asumido e incumplido

Mercedes-Benz e IndustriALL firmaron los Principios de Responsabilidad Social y Derechos Humanos el 1 de septiembre de 2021. El acuerdo establecía que las normas laborales de la empresa eran vinculantes “para todos los directivos y empleados de Mercedes-Benz en todo el mundo” y que “en las campañas organizativas, las empresas y los directivos” se comportarían “de forma neutral”.

En enero de 2024, los trabajadores de la planta de Tuscaloosa lanzaron una campaña para afiliarse al sindicato United Auto Workers (UAW), un afiliado de IndustriALL. Lo que siguió fue una de las campañas antisindicales más agresivas de la historia reciente de EE. UU.

Mercedes-Benz contrató al menos a cinco consultoras antisindicales, con lo que gastó una suma documentada de 659.116 dólares para combatir la campaña de sindicalización de los trabajadores. La más notoria fue Road Warrior Productions, que presume de su experiencia a la hora de conseguir que los trabajadores “voten en contra de sindicalizarse”. La empresa celebró reuniones con asistencia obligatoria, amenazó a los trabajadores con cerrar la planta y retirarles prestaciones si votaban a favor del sindicato y, tres días antes de las elecciones, llevó a un pastor a la planta para incitar a los trabajadores afroamericanos, que representan casi un 60 % del personal, a votar en contra.

Se dijo a los trabajadores que la sindicalización no serviría de nada. Un empleado con 25 años de antigüedad y un historial impecable fue sancionado por decirles a sus compañeros que tenía formularios de afiliación sindical. El principal organizador sindical, Jeremy Kimbrell, llevaba 26 años trabajando en la planta. En febrero de 2025, fue despedido bajo lo que, según el UAW, fue un pretexto inventado.

La NLRB investigó y consideró fundadas varias denuncias según las cuales Mercedes había infringido la legislación laboral estadounidense. En marzo de 2026, la empresa llegó a un acuerdo sobre dichos cargos. Como parte de esta resolución, se colocó en las paredes de la planta de Tuscaloosa un aviso oficial, firmado por un gerente de RR. HH. y provisto del sello del Gobierno de los Estados Unidos, que decía: “NO se les amenazará con el cierre y/o el traslado de la planta a un sitio no sindicalizado, como México, o cualquier otro lugar, si deciden ser representados por un sindicato”.

En el marco del acuerdo, Mercedes no reconoció haber cometido ninguna infracción.

La negativa a dialogar

A pesar de las conclusiones de la NLRB, Mercedes se negó a dialogar con IndustriALL sobre cómo avanzar. La empresa justificó su rechazo a todos los intentos de diálogo alegando los procedimientos judiciales en curso, lo que la carta de Atle Høie califica de “excusa poco convincente”.

En 2025, Mercedes actualizó unilateralmente los Principios de Responsabilidad Social y Derechos Humanos sin abordar ni reconocer la situación de Alabama. Para IndustriALL, esto constituyó un intento de restablecer la credibilidad del acuerdo sin haberla ganado.

“Rechazaron todos nuestros intentos de elaborar conjuntamente soluciones constructivas. Actualizaron los Principios de Responsabilidad Social y Derechos Humanos en 2025 sin esclarecer los incidentes en EE. UU., lo que hizo imposible que IndustriALL Global Union continuara como signataria del acuerdo”,

escribió Atle Høie a Ola Källenius.

Las consultoras contratadas por Mercedes agravaron el problema. Estas firmas, a las que se recurrió para combatir la campaña de sindicalización en Alabama, anuncian abiertamente sus servicios para evitar la presencia sindical. Sus propios materiales promocionales describen la “derrota de un sindicato” como algo “gratificante”, ofrecen ayudar a los empleadores a mantener “lugares de trabajo libres de sindicatos” y prometen conseguir que los trabajadores voten en contra de sindicalizarse. Incluso antes de su contratación por parte de Mercedes, las autoridades laborales federales de EE. UU. determinaron que los directivos de varias de estas consultoras habían violado los derechos de los trabajadores en campañas anteriores. Esta información ya era de dominio público antes de que Mercedes recurriera a sus servicios.

Según el propio Código de Integridad de Mercedes, la empresa está obligada a garantizar que sus socios comerciales cumplan con sus principios, algo que no ha hecho en este caso.

La audiencia

El 26 de mayo de 2026, la NLRB iniciará una audiencia formal en Birmingham, Alabama, sobre las objeciones del UAW a la conducta de la empresa durante las elecciones de mayo de 2024. Un director regional ha determinado que cinco de esas objeciones plantean cuestiones de hecho sustanciales y relevantes que podrían constituir motivos para anular el resultado de las elecciones. En la audiencia se examinarán, entre otras cosas, las reuniones de asistencia obligatoria organizadas por Mercedes y su aplicación discriminatoria de las políticas laborales contra los partidarios del sindicato. También se analizará si la empresa obligó a los trabajadores que estaban de licencia por enfermedad a asistir y votar. La cuestión central es si esta conducta impidió al personal tomar una decisión libre. En 2024, 2642 trabajadores votaron en contra del sindicato y 2045 a favor, lo que supuso un margen de 597 votos de un total de aproximadamente 5075 votantes habilitados.

Un camino diferente es posible

IndustriALL aún no ha cerrado la puerta. Si Mercedes decide cambiar de rumbo, el acuerdo puede renovarse.

El ejemplo de Volkswagen demuestra que es posible adoptar un enfoque diferente. En Chattanooga, Tennessee, Volkswagen adoptó una neutralidad genuina durante la campaña de sindicalización del UAW en 2024. Los trabajadores votaron, por más de dos votos contra uno, a favor de afiliarse al sindicato. Posteriormente, Volkswagen y el UAW llegaron a un convenio colectivo. Eso es lo que se suponía que los Principios de Mercedes debían garantizar a los trabajadores de Alabama.

“Una vez más, exhortamos a Mercedes-Benz a poner fin a sus prácticas antisindicales en EE. UU. y le instamos a no ceder terreno a los bufetes de abogados y otros actores influyentes”,

escribió Atle Høie a Ola Källenius.