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Delegados de los sindicatos de construcción y desguace naval sostienen banderas de IndustriALL Global Union en la reunión de Helsinki, septiembre de 2026

Los sindicatos de la construcción naval y el desguace de buques se unen en torno a una estrategia mundial

Delegados de los sindicatos de la construcción naval y el desguace de buques se reunieron en Helsinki con motivo de la reunión del Grupo de Acción de IndustriALL Global Union

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3 septiembre, 2026El 2 de septiembre, en Helsinki, tuvo lugar una reunión del Grupo de Acción del Sector de Construcción Naval y Desguace de Buques de IndustriALL Global Union, que congregó a delegados de toda la industria. Su objetivo era claro: si el capital se organiza a nivel mundial, los sindicatos también deben hacerlo.

La industria de la construcción naval ha experimentado un crecimiento espectacular: un 27 % desde 2021. Esta expansión se debe al aumento del comercio internacional y la inversión en defensa. China domina el sector con una cuota de mercado del 60 %, medida en tonelaje bruto compensado y respaldada por subvenciones y un sólido ecosistema industrial. Los países están respondiendo mediante una coordinación internacional deliberada: AUKUS (Australia, Reino Unido, EE. UU.), el Pacto ICE (Canadá, Finlandia, EE. UU.), los acuerdos de cooperación entre Japón y EE. UU., la iniciativa coreano-estadounidense Make American Shipbuilding Great Again y las alianzas de defensa entre el Reino Unido y Noruega. No se trata de acuerdos comerciales, sino de estrategias para poner en común inversiones y conocimientos especializados, coordinar la producción y establecer acuerdos laborales más allá de las fronteras.

Sin embargo, el crecimiento genera una fuerte presión sobre los trabajadores. La escasez de mano de obra, la falta de canales adecuados de incorporación al sector, el envejecimiento de la población activa y la dependencia generalizada de subcontratistas y trabajadores migrantes, así como el incumplimiento o la relajación de las normas de salud y seguridad, constituyen un reto universal. Desde Japón hasta Corea del Sur, pasando por EE. UU. e Italia, los sindicatos se enfrentan a la misma crisis: la escasez de mano de obra calificada.

Pero la escasez también otorga poder de negociación. Una parte importante del debate se centró en los acuerdos laborales sindicales que establecen normas mínimas antes de que se acuerden los proyectos mundiales. Entre ellos se incluyen los acuerdos bilaterales entre los sindicatos que participan en los proyectos. Los delegados se comprometieron a exigir complementos salariales, crear vías adecuadas de capacitación e incorporación de personal calificado, sindicalizar a los nuevos trabajadores, impulsar una participación real de las mujeres y negarse a transigir en materia de salud y seguridad en el trabajo. Los sindicatos están negociando para garantizar que la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías sirvan de apoyo a los trabajadores en lugar de sustituirlos, que la protección frente al calor se reconozca como una inversión legítima en los trabajadores y que los migrantes, procedentes en su mayoría de países asiáticos, disfruten de los mismos derechos y protecciones en materia de sindicalización.

Las trabajadoras invisibles

Hace un año entró en vigor el Convenio de Hong Kong (HKC). Sin embargo, sigue existiendo una laguna grave en el sector. En los astilleros de desguace de buques de la India, el sindicato Alang-Sosiya ha alcanzado una tasa de afiliación superior al 70 % y logrado auténticas mejoras: condiciones de trabajo más seguras, empleo formalizado y saneamiento ambiental. No obstante, este progreso oculta las pésimas condiciones en las que se encuentran las personas que trabajan en la industria del reciclaje, en su mayoría mujeres, que se encargan de recoger, clasificar y reciclar elementos procedentes del desguace, como cabos de ancla, aparatos electrónicos y chatarra.

En la India, las mujeres representan menos del 1 % de los trabajadores del desguace de buques, pero constituyen la gran mayoría en la industria del reciclaje. La Asociación de Mujeres Autónomas (SEWA) organiza a estas mujeres y lucha por tres reivindicaciones fundamentales: el acceso a trabajos calificados y mejor remunerados que les permitan ascender en la cadena de valor; la posibilidad de obtener chatarra de calidad en lugar de residuos; y el reconocimiento oficial como trabajadoras, con seguridad social y visibilidad en la cadena de suministro.

Rashim Bedi, de la SEWA, presentó una ponencia sobre el trabajo y las condiciones en el sector del reciclaje vinculado al desguace de buques. La presentación permitió alcanzar un consenso para incorporar las preocupaciones de estas trabajadoras y los estándares pertinentes a los debates más amplios sobre seguridad y normas del sector.

La crisis es más grave en Bangladesh. El 14 de agosto, nueve trabajadores fallecieron por exposición a gases tóxicos en un astillero de Chattogram, a pesar de que este contaba con certificaciones de conformidad con el HKC. Bangladesh ha ratificado el Convenio. La tragedia pone de manifiesto una verdad fundamental: la certificación no tiene ningún valor si no se garantiza el cumplimiento efectivo de las normas.

Los participantes en la reunión expresaron claramente su apoyo a la sindicalización de los trabajadores y trabajadoras de la industria del reciclaje y a su inclusión en la legislación sobre transporte marítimo. La reunión concluyó con el compromiso de profundizar la cooperación internacional en materia de organización sindical de los trabajadores migrantes y protección de los derechos laborales en todo el sector.